El mercado bursátil estadounidense se enfrenta a un riesgo histórico de caída: estas 10 acciones pueden proteger su cartera.
- Las acciones de baja volatilidad ganan atractivo ante el elevado riesgo de corrección en Wall Street.
- Históricamente han ofrecido rentabilidades cercanas al S&P 500, pero con oscilaciones bastante menores.
- MarketWatch destaca diez valores defensivos que pueden ayudar a suavizar el comportamiento de las carteras.
El mercado estadounidense afronta un escenario especialmente delicado. Según Mark Hulbert, de MarketWatch, la bolsa de EE.UU. se encuentra actualmente en uno de los niveles de sobrevaloración más elevados de su historia reciente, lo que implica un riesgo de caída superior al habitual.
En este contexto, las acciones de baja volatilidad pueden recuperar protagonismo. No son valores diseñados para batir al mercado en las fases más explosivas, pero sí para ofrecer una trayectoria más estable y reducir los movimientos bruscos de la cartera cuando aumenta la incertidumbre.
Menos sobresaltos sin abandonar la renta variable
La tesis que plantea Hulbert es sencilla: los valores de baja volatilidad permiten seguir invertidos en bolsa, pero con una exposición menos agresiva al ciclo de mercado. Históricamente, estos títulos han generado retornos algo inferiores a los del S&P 500, aunque con una volatilidad claramente más reducida.
Desde noviembre de 1990 hasta finales de mayo de 2026, el S&P 500 Low Volatility Index logró una rentabilidad total anualizada del 10,3%, mientras que el MSCI USA Minimum Volatility Index alcanzó el 10,4%. En ese mismo periodo, el S&P 500 obtuvo un 11,5% anualizado.
La clave no está solo en la rentabilidad absoluta. Según el análisis citado, estos índices de baja volatilidad fueron aproximadamente un 21% menos volátiles que el S&P 500, sacrificando solo una parte limitada del retorno histórico del mercado.
Una alternativa a reducir bolsa y comprar liquidez
Una forma práctica de entender la ventaja de estos valores es compararlos con una cartera tradicional que rebaja riesgo vendiendo acciones y comprando letras del Tesoro. Para reducir la volatilidad de una cartera en torno a una quinta parte, un inversor tendría que vender aproximadamente el 20% de sus acciones y colocar ese dinero en activos monetarios.
Sin embargo, según Hulbert, una cartera plenamente invertida en valores de baja volatilidad habría ofrecido históricamente un perfil de riesgo similar, pero con una rentabilidad superior a la de esa combinación de bolsa y liquidez.
Los diez valores destacados
Para elaborar la lista, Hulbert parte de los 100 valores menos volátiles del S&P 500 y después selecciona aquellos que, además, son recomendados por al menos dos boletines de inversión seguidos por su firma de análisis. El resultado son diez compañías con perfil defensivo y menor oscilación relativa.
- WEC Energy Group — utility estadounidense de perfil defensivo.
- Realty Income — compañía inmobiliaria especializada en rentas recurrentes.
- PPL Corp — grupo eléctrico regulado.
- Medtronic — tecnología médica y dispositivos sanitarios.
- General Mills — alimentación defensiva y consumo básico.
- Kimberly-Clark — productos de higiene y consumo recurrente.
- Abbott Laboratories — salud, diagnóstico y productos médicos.
- Tyson Foods — alimentación y proteínas.
- Snap-on — herramientas y equipamiento profesional.
- Roper Technologies — software y tecnología industrial de elevada calidad.
La idea de fondo no es buscar los valores con mayor potencial especulativo, sino compañías capaces de reducir la volatilidad total de la cartera sin obligar al inversor a abandonar por completo la renta variable.
Una estrategia útil, pero no infalible
Conviene no confundir baja volatilidad con ausencia de riesgo. Estos valores también pueden caer si el mercado entra en una fase correctiva intensa, especialmente si las valoraciones de partida son exigentes. La diferencia es que, históricamente, sus descensos han tendido a ser más moderados que los del conjunto del mercado.
Para un inversor preocupado por la elevada valoración de Wall Street, la estrategia puede tener sentido como vía intermedia: seguir expuesto a bolsa, pero con una cartera menos dependiente de los grandes valores de crecimiento y de las compañías más sensibles al apetito por el riesgo.