Se acerca la gran ola de LNG: Europa puede notar la presión
Norbert Rücker, director de Investigación Económica y Next Generation de Julius Baer
- El shock de precios de finales de enero se ha desinflado: Europa vuelve por debajo de 30 €/MWh y EE. UU. ronda 3 $.
- Se acerca una ola de LNG (nuevas plantas de exportación) que puede presionar precios fuera de Norteamérica, con Europa como principal beneficiada.
- Julius Baer mantiene visión cauta en gas europeo y cierra el corto por vencimiento del contrato, con ganancia baja de doble dígito.
El mercado del gas natural vivió a finales de enero un latigazo típico de invierno: frío intenso, titulares alarmistas y primas de riesgo que se inflan en cuestión de días. Pero, como explica Norbert Rücker (Julius Baer), el “shock” ha durado menos de lo que se temía. La infraestructura respondió, el suministro aguantó y, sobre todo, el clima cambió rápido: del hielo al deshielo. Resultado: los precios han vuelto a niveles previos a la ola de frío, con Europa por debajo de 30 €/MWh y Estados Unidos cerca de 3 dólares.
La conclusión práctica es clara: el episodio fue más “susto” que cambio de régimen. A medida que se acerca el final de la temporada de calefacción, el mercado vuelve a mirar lo que de verdad manda: la oferta estructural y la dinámica estacional.
La ola de LNG ya está aquí
El “gran cuadro” no se ha movido: la ola de suministros marítimos (LNG) sigue creciendo y, en los próximos meses, se incorporarán nuevas terminales de exportación desde Norteamérica, África y Oriente Medio. Ese aumento de oferta es el tipo de fuerza que acaba “aplastando” la curva, porque obliga al mercado a encontrar demanda marginal a base de precio. En este nuevo escenario, Europa es la gran beneficiada: las importaciones están cerca de máximos y deberían ayudar a recomponer inventarios tras el consumo del invierno.
Además, hay señales operativas que refuerzan la narrativa. Por ejemplo, los flujos por gasoducto hacia la Costa del Golfo de EE. UU. vinculados al proyecto Golden Pass parecen repuntar, lo que suele interpretarse como indicio de trabajos de puesta en marcha dentro de los plazos comunicados. Cuando esas moléculas empiezan a moverse, el mercado se anticipa.
Primavera: el cóctel que puede presionar más los precios
La primavera del hemisferio norte suele ser un periodo incómodo para el gas: sube la generación renovable, cae la demanda de calefacción y el sistema entra en modo “exceso”. A esto se suma un factor extra que destaca Julius Baer: Francia mantiene su parque nuclear cerca de plena capacidad y Europa (y también China) vive un boom de inversión en solar y eólica. Si esa combinación se mantiene, existe la posibilidad de que el gas europeo sufra más presión de la que ya descuenta el consenso, precisamente cuando el mercado intenta reponer inventarios.
El punto delicado es que la ola de LNG empuja al sistema a territorio poco explorado: se pone a prueba la capacidad de infraestructuras y los incentivos de precio necesarios para acelerar el cambio de carbón a gas, tanto en Europa como en Asia, para “absorber” el excedente.
Europa vs. Norteamérica: dos historias distintas
Lo interesante es que la presión bajista no es homogénea. Según el análisis de Rücker, la abundancia marítima debería apretar precios “en todas partes salvo en Norteamérica”. Allí la dinámica va al revés: el tirón de exportaciones y la producción de shale ligada al petróleo, más estancada, obligan a recurrir a perforación de gas “puro”, normalmente más cara. Dicho sencillo: en EE. UU. el suelo de precios puede estar más alto de lo que parece cuando la exportación marca el paso.
Con todo, Julius Baer mantiene una visión cauta sobre el gas europeo. Eso sí, decide cerrar la recomendación corta con una ganancia baja de doble dígito por la proximidad del vencimiento del contrato, una forma de decir que la tesis puede seguir viva… pero el “timing” operativo importa tanto como el escenario.