Powell y los puntos conflictivos globales encienden la fiebre del refugio seguro.
- El oro marca un nuevo récord histórico al superar los 4.600 dólares la onza.
- La investigación sobre Powell reaviva dudas sobre la independencia de la Fed.
- La geopolítica y los déficits fiscales refuerzan el papel del oro como refugio.
El oro ha vuelto a hacer historia. El metal precioso superó por primera vez los 4.600 dólares por onza, extendiendo un rally que se ha acelerado en los primeros compases de 2026 y que refleja un fuerte giro hacia activos refugio en un entorno de creciente incertidumbre política y geopolítica.
Según los datos de mercado, el oro al contado llegó a avanzar alrededor de un 2% en la sesión, antes de moderar ligeramente las subidas, y acumula ya un alza cercana al 6% en lo que va de año. El detonante inmediato ha sido la investigación abierta en Estados Unidos sobre el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, que ha añadido una nueva capa de riesgo institucional al escenario macro.
El mercado empieza a descontar que cualquier amenaza a la independencia de la Fed incrementa el atractivo del oro como activo sin riesgo político ni monetario.
Powell, la Fed y el factor tipos
La fiscalía federal está examinando el coste de la reforma de la sede de la Reserva Federal en Washington y el testimonio de Powell ante el Congreso. Más allá del fondo legal, el mercado interpreta este movimiento como una presión política directa en un momento clave, con especulaciones sobre un posible adelanto en el relevo al frente del banco central.
El temor es que un eventual cambio de liderazgo pueda acelerar recortes de tipos más agresivos. Este escenario suele favorecer al oro, ya que unos tipos más bajos reducen el coste de oportunidad de mantener un activo que no genera rendimiento. Además, los últimos datos económicos en EEUU apuntan a un enfriamiento gradual del mercado laboral, reforzando ese argumento.
Geopolítica: Irán y Venezuela vuelven al radar
Al ruido monetario se suma un contexto geopolítico especialmente cargado. Las tensiones en Irán han repuntado tras las advertencias de Washington sobre posibles respuestas a los disturbios internos, mientras que la reciente operación estadounidense en Venezuela, que culminó con la captura de Nicolás Maduro, ha recordado al mercado la fragilidad del equilibrio global.
Este cúmulo de focos de tensión ha reforzado la narrativa del oro como refugio seguro en un mundo cada vez más imprevisible, incluso aunque algunos episodios se resuelvan con rapidez.
La incertidumbre ya no es un evento puntual, sino un rasgo estructural del entorno actual, y el oro está actuando como su principal beneficiario.
Soporte estructural y miradas a 5.000 dólares
Más allá del corto plazo, el argumento estructural a favor del oro sigue intacto. Las compras de los bancos centrales, la diversificación fuera del dólar, los crecientes déficits fiscales y la fragmentación geopolítica continúan sosteniendo la demanda.
Algunas entidades ya empiezan a mirar más arriba. Hay estimaciones que sitúan el oro en torno a los 5.000 dólares por onza en la primera mitad de 2026, aunque con una volatilidad elevada y posibles correcciones intermedias. Tras una subida cercana al 65% en 2025, el mensaje del mercado es claro: el oro ha pasado de cobertura táctica a pilar estratégico en muchas carteras.