Ostrum AM advierte: el acuerdo con Irán no basta para normalizar el petróleo

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Capitalbolsa | 17 jun, 2026 09:22
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Puntos clave
  • Ostrum AM considera que el acuerdo entre Estados Unidos e Irán no cambia su escenario central.
  • La reapertura de Ormuz no garantizaría una vuelta rápida del petróleo a niveles previos al conflicto.
  • El BCE podría verse obligado a vigilar posibles efectos de segunda ronda sobre la inflación.

El acuerdo marco alcanzado entre Estados Unidos e Irán durante el fin de semana ha reducido parte de la tensión geopolítica en los mercados, pero no elimina los riesgos energéticos. Según Aline Goupil-Raguénès, estratega de mercados desarrollados de Ostrum AM, filial de Natixis IM, el pacto no modifica el escenario central de la firma.

La clave está en que una eventual reapertura del estrecho de Ormuz no supondría una normalización inmediata del mercado petrolero. Incluso bajo el supuesto de una reapertura total, algo que la estratega no da por garantizado, los precios del crudo podrían seguir por encima de los niveles previos al conflicto.

El petróleo seguiría bajo presión

Ostrum AM señala varios factores que pueden mantener elevados los precios del petróleo durante más tiempo. Entre ellos destacan los daños sufridos por las infraestructuras energéticas de la región, el bajo nivel de reservas que deberán reconstruirse y el tiempo necesario para que el tráfico marítimo en Ormuz recupere la normalidad.

Este punto es importante para los mercados porque el petróleo no solo responde al titular político del acuerdo. También depende de la capacidad real de producción, transporte, aseguramiento marítimo y reconstrucción de inventarios. Y en todos esos frentes la normalización puede ser lenta.

El acuerdo reduce el riesgo extremo, pero no borra de golpe las tensiones de oferta acumuladas durante el conflicto.

El BCE deberá vigilar los efectos de segunda ronda

La consecuencia más delicada para Europa estaría en la inflación. Goupil-Raguénès advierte de que unos precios energéticos persistentemente elevados podrían generar efectos de segunda ronda, es decir, trasladarse a otros bienes, servicios, salarios o expectativas de inflación.

Ese es precisamente el tipo de riesgo que el Banco Central Europeo tendría que contener. Aunque el acuerdo entre Washington y Teherán puede aliviar la presión inmediata, si el petróleo se mantiene caro durante más tiempo, el margen del BCE para relajar su política monetaria podría verse limitado.

Para los bancos centrales, el problema no es solo el precio puntual del crudo, sino su capacidad para contaminar la inflación subyacente y las expectativas de los agentes económicos.

La lectura para los inversores es prudente. El acuerdo con Irán puede favorecer una reducción de la prima geopolítica y apoyar a los activos de riesgo, pero conviene no asumir una caída rápida y limpia del petróleo. Energía, transporte, aerolíneas, químicas y consumo seguirán muy sensibles a la velocidad real con la que Ormuz y la infraestructura regional vuelvan a funcionar con normalidad.

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