El petróleo vuelve a poner a prueba al BCE y reabre el debate sobre los tipos
- El BCE tiene margen para subir tipos, pero el riesgo está en reaccionar demasiado rápido.
- La clave será distinguir si el shock energético es temporal o si genera efectos de segunda ronda.
- Tikehau Capital ve atractiva la duración en los tramos de dos y cinco años.
El repunte de los precios de la energía vuelve a poner a los bancos centrales ante una situación incómoda. Según Raphaël Thuin, responsable de estrategias de mercados de capitales de Tikehau Capital, el Banco Central Europeo tiene margen para actuar, pero el riesgo principal en el contexto actual es sobrerreaccionar.
La inflación está volviendo a repuntar tanto en Europa como en Estados Unidos, y uno de los factores más relevantes es el petróleo. A diferencia de otros componentes, los precios energéticos pueden trasladarse con gran rapidez al conjunto de la economía, sin apenas desfase temporal.
El recuerdo de 2022 pesa en los bancos centrales
El problema para los bancos centrales es que todavía pesa el recuerdo de 2022. Entonces tardaron en reaccionar ante el repunte inflacionista, defendiendo durante demasiado tiempo que las presiones sobre los precios eran temporales.
Ese episodio dejó una huella clara en la credibilidad de las autoridades monetarias. Ahora quieren demostrar que actuarán si la inflación vuelve a acelerarse y que no repetirán los errores del pasado. Pero esa necesidad de reafirmar su credibilidad puede llevarles al extremo contrario: actuar con demasiada dureza ante un shock que podría ser temporal.
La cuestión central no es si la energía empuja la inflación al alza, sino si ese repunte se traslada a salarios, servicios y expectativas. Ahí estará la verdadera prueba para el BCE.
Europa parte de una posición más cómoda
En Europa, el punto de partida es algo más favorable que en Estados Unidos. La inflación había descendido hasta situarse cerca del objetivo y se había mantenido en niveles razonables durante varios meses. Además, la política monetaria del BCE ya no era claramente restrictiva, sino más bien neutral.
Esto ofrece cierto margen de maniobra. El BCE puede esperar a evaluar mejor el impacto del shock energético sobre la economía y, si lo considera necesario, subir los tipos de forma moderada. En ese sentido, una o dos subidas podrían estar justificadas.
La situación estadounidense es diferente. Allí la inflación ya seguía por encima del objetivo antes del deterioro geopolítico en torno a Irán, y la política monetaria continúa siendo más restrictiva.
La duda no es subir, sino cuánto y a qué ritmo
El mercado descuenta actualmente que el BCE podría subir los tipos cerca de tres veces este año. Para Tikehau Capital, ese escenario no es imposible, pero sí exige que los precios de la energía se mantengan elevados durante más tiempo y que el shock acabe trasladándose a otros componentes de la inflación.
Ese sería el escenario más problemático: energía cara, servicios más inflacionistas, salarios al alza y nuevas presiones sobre los precios. En ese caso, el BCE tendría más argumentos para actuar.
Sin embargo, Thuin considera que se trata de un escenario bastante extremo. Si hubiera una normalización en torno a Irán y los precios de la energía cayeran con rapidez, el BCE no tendría por qué subir tipos tres veces ni hacerlo de forma acelerada.
La asimetría es relevante: si el shock energético se desvanece, tres subidas parecen excesivas; si el petróleo se mantiene muy alto durante mucho tiempo, el riesgo recesivo también limitaría la capacidad del BCE para endurecer demasiado.
Tres subidas son posibles; más de eso parece excesivo
El análisis de Tikehau Capital no descarta que el BCE pueda subir tres veces, pero sí considera poco razonable pensar en un ciclo mucho más agresivo. Cuatro, cinco o seis subidas parecerían fuera de lugar en el entorno actual.
El motivo es sencillo: si la inflación energética se modera, no haría falta tanto endurecimiento; y si no se modera, el impacto negativo sobre el crecimiento europeo podría ser lo suficientemente fuerte como para frenar al propio BCE.
Por tanto, el escenario más razonable parece situarse en una o dos subidas, dependiendo de la duración del shock energético y de la aparición, o no, de efectos de segunda ronda.
Oportunidad en duración corta y media
Los tipos han repuntado con fuerza en los tramos de dos y cinco años de la curva, precisamente donde se concentran las expectativas sobre la política monetaria del BCE. Para Tikehau Capital, ese movimiento ha vuelto atractiva la duración en esa parte del mercado.
La lógica es clara: si el mercado está descontando demasiadas subidas y el BCE termina actuando con más prudencia, esos tramos podrían beneficiarse de una moderación posterior de las rentabilidades.
En definitiva: el BCE puede permitirse actuar, pero no debería dejarse arrastrar por el miedo a repetir 2022. La clave será calibrar bien si estamos ante un shock temporal de energía o ante una inflación más persistente. Esa diferencia marcará tanto la política monetaria como el comportamiento de los bonos europeos.