El petróleo entra en “modo pánico”

CapitalBolsa
Capitalbolsa | 09 mar, 2026 16:10 - Actualizado: 17:10
petroleocb2123
Puntos clave
  • Julius Baer cree que el petróleo ha entrado en “modo pánico”, pero ve el repunte más ligado al sentimiento que a un deterioro fundamental extremo.
  • El atasco logístico en Ormuz ya empieza a traducirse en recortes temporales de producción en algunos países productores.
  • Su escenario base sigue siendo un pico intenso pero transitorio en energía, no una crisis estructural como la de los años 70.

El mercado del petróleo ha entrado en una fase de auténtico pánico. Según explica Norbert Rücker, de Julius Baer, la subida del crudo a niveles de tres dígitos responde en gran medida a los nervios del mercado y al deterioro del sentimiento inversor, más que a un cambio fundamental extremo en la guerra con Irán. Es decir, el mercado está empezando a descontar riesgos muy severos antes de que éstos se hayan materializado plenamente.

Más miedo que daño real, por ahora


Rücker sostiene que la disrupción actual no proviene todavía de un bloqueo militar total ni de daños masivos sobre infraestructuras energéticas. El problema principal sigue siendo el cuello de botella comercial: los buques evitan el estrecho de Ormuz por precaución, lo que impide que parte del crudo y del gas salga con normalidad al mercado.

El riesgo es que ese atasco deje de ser solo logístico y empiece a convertirse en una auténtica restricción de oferta. Y eso ya está empezando a ocurrir. Según Julius Baer, hay señales crecientes de recortes de producción en operadores de Iraq y Kuwait, porque ni el almacenamiento ni los barcos atrapados en el Golfo tienen capacidad infinita.

El giro importante no es el precio en sí, sino que un atasco temporal en Ormuz se transforme en cierres efectivos de producción.

El mercado teme más de lo que aún ha sucedido


Julius Baer estima que los suministros de Oriente Medio podrían sufrir cierres temporales de hasta un 75% esta semana y en las siguientes. Aun así, conviene matizarlo: Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos e Iraq cuentan con salidas por oleoducto que permiten sortear parcialmente el atasco de Ormuz, de modo que el impacto no afectaría a la totalidad de las exportaciones regionales.

Además, Rücker subraya que incluso estos recortes temporales reducirían el superávit previsto para el mercado petrolero este año, pero no lo eliminarían por completo. Por eso su tesis central no es la de una crisis estructural inmediata, sino la de una sobrerreacción del mercado alimentada por el miedo a escenarios peores.

El escenario base sigue siendo un pico temporal


Rücker insiste en que, para que la economía mundial sufra un daño serio y duradero, la guerra tendría que escalar mucho más allá de la situación actual. Por ahora, no se observan daños significativos en infraestructuras energéticas y sigue siendo factible una solución que permita proteger la navegación y desatascar el comercio en Ormuz.

Por eso Julius Baer mantiene una visión neutral sobre petróleo y gas natural. Su escenario base sigue siendo el de un pico intenso pero corto en los precios de la energía, con techos en niveles próximos a los actuales o algo superiores, pero no un shock prolongado comparable al de otras grandes crisis energéticas del pasado.

Reflexión Capital Bolsa


La idea de Julius Baer tiene sentido: el mercado está comprando miedo antes que hechos consumados. Pero cuidado: en energía, cuando el sentimiento cambia de golpe, los precios pueden sobrerreaccionar bastante más tiempo del que parece racional.

Nosotros no daríamos por hecho todavía una crisis energética estructural, pero tampoco minusvaloraríamos el riesgo. Mientras Ormuz siga tensionado, la volatilidad seguirá alta y los activos ligados a energía y defensa mantendrán ventaja frente a sectores más cíclicos y sensibles a márgenes.

v

contador