"El oro y la plata refuerzan su papel como activos descorrelacionados"

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Capitalbolsa | 05 ene, 2026 12:30 - Actualizado: 12:30
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Puntos clave
  • Para Ned Naylor-Leyland (Jupiter AM), oro y plata son metales monetarios, no “activos de bolsa”.
  • El oro suele moverse en sentido contrario a los tipos reales; recortes de tipos en 2026 podrían ser un viento de cola.
  • Los bancos centrales han aumentado compras de oro por su papel en crisis, diversificación y cobertura frente a inflación.

Cuando se habla de oro y plata como activos descorrelacionados, conviene empezar por lo básico: no funcionan como una acción ni como un bono. Así lo explica Ned Naylor-Leyland, gestor especializado en oro y plata en Jupiter AM, al recordar que ambos son metales monetarios y que su comportamiento responde a motores distintos a los de la renta variable o la renta fija tradicionales.

El oro no sigue a la bolsa: manda la política monetaria y los tipos reales


En el caso del oro, Naylor-Leyland pone el foco en un factor concreto: la política de tipos de los bancos centrales y, sobre todo, la dirección de los tipos de interés reales. En pocas palabras, el oro tiende a comportarse de forma inversa a los tipos reales: cuando el rendimiento “real” de los bonos (descontada la inflación) baja, el oro suele beneficiarse.

Por eso, en un escenario en el que la Reserva Federal recorte tipos —algo que muchos inversores esperan para 2026—, el metal podría contar con un viento de cola: una bajada de tipos nominales tiende a presionar a la baja los tipos reales, y eso históricamente ha sido un contexto favorable para el oro.

Idea clave: el oro no necesita que la bolsa caiga para subir; le basta con que los tipos reales se relajen y el mercado busque preservación de valor.

Depósito de valor: volatilidad, geopolítica e incertidumbre


Naylor-Leyland recuerda también el papel histórico del oro como depósito de valor en fases de volatilidad de mercado, tensión geopolítica o incertidumbre económica. Precisamente por esa naturaleza, su comportamiento tiende a diferenciarse del de las acciones y de los bonos en momentos de estrés, lo que refuerza su atractivo como elemento de diversificación.

En su lectura, la actual tendencia alcista del oro ha tenido varios pilares: la caída de los tipos reales, un dólar más débil y la preocupación creciente del mercado por el aumento de la deuda pública estadounidense, el coste de financiarla y las implicaciones para los bonos del Tesoro.

Los bancos centrales compran oro: diversificación y cobertura


Un punto especialmente relevante es el papel de los bancos centrales. Según explica Naylor-Leyland, en los últimos tres años han incrementado reservas de oro, citando como principales motivos su desempeño en crisis, su capacidad para diversificar carteras y su utilidad como cobertura frente a la inflación. En ese sentido, también se menciona la encuesta del Consejo Mundial del Oro a bancos centrales, que recoge estas razones como argumentos recurrentes.

Cuando los bancos centrales compran de forma sostenida, no suelen hacerlo por “timing”: suelen hacerlo por estrategia. Y eso cambia el suelo de demanda del metal.

La cartera 60-20-20: oro como alternativa a la clásica 60-40


El debate sobre el rol del oro en cartera también se está moviendo. Naylor-Leyland recuerda que, en septiembre, el director de inversiones de Morgan Stanley, Mike Wilson, sugirió una asignación 60-20-20 (60% acciones, 20% bonos, 20% oro) como una cobertura frente a la inflación potencialmente más eficaz que la tradicional cartera 60-40.

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