EEUU controlará "indefinidamente" las exportaciones de petróleo de Venezuela

CapitalBolsa
Capitalbolsa | 07 ene, 2026 18:30
petroleocbtrump11
Puntos clave
  • EE. UU. afirma que controlará “indefinidamente” las ventas de petróleo que salen de Venezuela.
  • El plan pasa por que el crudo se venda en el mercado y que los ingresos se depositen en cuentas bajo control de Washington.
  • Trump habla de un primer tramo de 30 a 50 millones de barriles de crudo “sancionado”.

Estados Unidos endurece (y a la vez reordena) su estrategia energética sobre Venezuela. Según explicó el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, Washington pretende comercializar el crudo venezolano y mantener ese control “durante un periodo indefinido”. La idea no se limita a un movimiento puntual: el mensaje es que el Gobierno de EE. UU. quiere gestionar la venta del petróleo, primero el que ya estaría almacenado y después la producción que vaya saliendo, con el objetivo declarado de influir en la reconstrucción económica del país y convertirlo en un proveedor relevante para el mercado global.

Qué significa “controlar” las exportaciones


El punto realmente importante está en el mecanismo: EE. UU. plantea que el petróleo venezolano se venda a refinerías estadounidenses y “a todo el mundo”, pero que esas ventas las ejecute el Gobierno estadounidense. Y, sobre todo, que el dinero resultante se deposite en cuentas controladas por Washington, desde las que después los fondos podrían volver a Venezuela. En pocas palabras: no se trata solo de permitir o bloquear barriles, sino de tener la “palanca” sobre el flujo de caja del principal activo del país.

Lectura de mercado: si EE. UU. controla el “grifo” comercial y el destino del dinero, gana poder de negociación. Para el crudo, esto puede traducirse en más visibilidad sobre flujos y logística, pero también en un marco altamente político y cambiante.

El plan de estabilización: producción, repuestos y entrada de grandes empresas


Wright añadió que Washington pretende estabilizar e impulsar la producción facilitando importaciones de repuestos, equipos y servicios para evitar el deterioro de la industria. En paralelo, deslizó un objetivo a medio plazo: crear condiciones para que grandes empresas estadounidenses —las que ya estaban en el país o las que quieran entrar— se incorporen a la actividad petrolera. El discurso es claramente “industrial”: sostener producción hoy, intentar hacerla crecer mañana y reconfigurar el ecosistema de socios.

La cifra que marca titulares: 30 a 50 millones de barriles


En la misma línea, Donald Trump aseguró que las autoridades venezolanas entregarían a EE. UU. entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo sancionado, indicando que se vendería a precio de mercado y que el dinero sería “controlado” por él como presidente para garantizar su uso “en beneficio” de ambos países. También afirmó que el crudo sería transportado en buques de almacenamiento y llevado directamente a muelles de descarga en Estados Unidos, con ejecución inmediata del plan por parte del secretario de Energía.

Lo que conviene vigilar: si este esquema se consolida, puede influir en el flujo físico (a qué refinerías va el crudo), en el flujo financiero (quién cobra y cuándo) y en el riesgo político (condiciones, licencias, sanciones y cumplimiento).

Además, se menciona que la Administración estadounidense habría exigido a las autoridades venezolanas provisionales romper lazos económicos con países como China, Rusia, Irán y Cuba, y aceptar a EE. UU. como socio preferente en la producción petrolera. Si esto avanza, el mercado no solo leerá un movimiento energético, sino un giro geopolítico de primer orden con impacto en sanciones, flujos comerciales y equilibrio de poder en el hemisferio.

contador