Por qué estoy retirando mi dinero de las acciones estadounidenses, igual que Warren Buffett
- En 2025, muchos mercados bursátiles fuera de EE. UU. han batido al S&P 500 con amplios márgenes.
- Warren Buffett lleva 12 trimestres reduciendo exposición a acciones estadounidenses y acumulando caja récord.
- Las valoraciones en EE. UU. (Buffett Indicator, CAPE Shiller) invitan a diversificar más hacia ETF internacionales.
Este año, reducir peso en renta variable estadounidense para aumentar exposición a bolsas internacionales ha sido una decisión mucho menos extraña de lo que parece a primera vista. Aunque el S&P 500 acumula cerca de un 17% de subida en 2025, como recuerda el periodista Paul Brandus, los principales mercados no estadounidenses han ofrecido rentabilidades aún más elevadas, dejando en evidencia el llamado “sesgo local” que lleva a muchos inversores a concentrarse casi exclusivamente en su propio país.
Según datos de MSCI recopilados por el economista Justin Wolfers, solo Australia, Nueva Zelanda y Dinamarca han tenido peor comportamiento que Estados Unidos este año, mientras que el resto de grandes mercados occidentales marcan ganancias medias cercanas al 29%, muy por encima de Wall Street.
Buffett, la caja y el mensaje sobre las valoraciones
Una de las señales más claras de que algo ha cambiado viene del propio Warren Buffett. Desde 1965, Berkshire Hathaway ha logrado una rentabilidad anual compuesta del 19,9%, casi el doble que el S&P 500. Sin embargo, en los últimos trimestres el “Oráculo de Omaha” no ha estado comprando más acciones estadounidenses, sino todo lo contrario: el último informe de resultados muestra que Berkshire lleva 12 trimestres seguidos siendo vendedor neto de acciones.
Al mismo tiempo, la compañía acumula una cifra récord de alrededor de 381.000 millones de dólares en efectivo, más de un tercio de su capitalización bursátil, y ha frenado las recompras a pesar del peor comportamiento reciente de sus propias acciones frente al índice. El mensaje implícito es que Buffett considera que las valoraciones en EE. UU. son demasiado exigentes.
Su indicador favorito, el conocido Buffett Indicator —capitalización total de la bolsa estadounidense dividida por el tamaño de la economía— se encuentra en niveles históricamente elevados. Con el S&P 500 subiendo más que el PIB, la conclusión es que la renta variable americana se ha encarecido aún más. La famosa máxima de Buffett, “sé temeroso cuando otros son codiciosos”, vuelve a sonar muy actual.
A esto se suma el ratio CAPE Shiller, que sitúa al mercado estadounidense en zonas altas frente a su media histórica, algo que suele asociarse con rentabilidades más modestAS a futuro y refuerza la idea de no tener todo el riesgo concentrado en Wall Street.
ETF internacionales para diversificar de verdad
Frente a este contexto, Brandus plantea una estrategia sencilla: mantener exposición a Estados Unidos, pero con un peso menor y complementarlo con ETF internacionales de bajo coste. Entre los vehículos más utilizados cita fondos globales ex-EE. UU. como VXUS (Vanguard Total International Stock Market) o IXUS (iShares Core MSCI Total International), que ofrecen una exposición amplísima a mercados desarrollados y emergentes.
También destaca ETF centrados en mercados desarrollados como VEA (Vanguard FTSE Developed Markets) o IEFA (iShares Core MSCI EAFE), y productos de emergentes como IEMG o VWO, para quienes buscan mayor potencial de crecimiento a cambio de más volatilidad. Para los inversores con foco en ingresos, menciona fondos de dividendo internacional como SCHY o VIGI, que seleccionan compañías con historiales sólidos de pago o crecimiento de dividendos.
El propio Paul Brandus explica que no ha “abandonado” las acciones estadounidenses, que siguen representando alrededor de un 35% de su cartera, pero sí ha reequilibrado el peso hacia ETF globales como VXUS, VEA y VIGI para lograr una diversificación mucho más real.
Lecciones de la historia y papel de la inteligencia artificial
En su reflexión, Brandus enlaza la situación actual con episodios pasados como el crash de 1929, la burbuja tecnológica del 2000, la crisis financiera de 2008 o el duro mercado bajista de 1973-74, todos ellos precedidos por señales de tensión en valoraciones, inflación y clima político. Hoy reaparecen ingredientes como la inestabilidad política, la inflación persistente y las dudas sobre el suministro de energía, factores que entonces impulsaron al alza activos como el oro.
Al mismo tiempo, la narrativa dominante en Wall Street gira en torno a la inteligencia artificial. A largo plazo, muchos expertos coinciden en que la IA transformará sectores enteros y sustentará el crecimiento de beneficios. La cuestión es el horizonte: es probable que esa tesis funcione a 10-20 años vista, pero el propio Brandus, apoyándose en señales como el CAPE y el comportamiento de Buffett, plantea que los próximos 2-5 años podrían exigir más cautela y menos concentración en EE. UU.
Reflexión de Capital Bolsa
Nosotros coincidimos en la idea de fondo: el mercado estadounidense sigue siendo imprescindible en cualquier cartera a largo plazo, pero ahora mismo no tiene sentido estar “sobreponderado por defecto” solo porque es el mercado de siempre. Con valoraciones exigentes, señales de prudencia por parte de gestores como Buffett y un ciclo de beneficios menos claro, vemos razonable aumentar la diversificación hacia Europa, Japón y emergentes usando ETF globales de bajo coste.
Creemos que, de cara a los próximos años, la diferencia no la marcará tanto quién tenga más S&P 500, sino quién combine mejor la exposición a EE. UU. con bolsas internacionales, sectores menos sobrepagados y activos reales que puedan proteger frente a escenarios de inflación o inestabilidad. Reducir algo de riesgo en Wall Street hoy puede ser la forma más sensata de seguir invertido cuando lleguen las verdaderas oportunidades mañana.