Repsol acelera en Venezuela y planea triplicar su producción de crudo en tres años
Europa Press
- Repsol prevé aumentar un 50% su producción de crudo en Venezuela a corto plazo y triplicarla en tres años.
- Josu Jon Imaz reivindica el papel del petróleo, el gas y el refino en Europa en plena tensión sobre suministro energético.
- La compañía alerta de que la regulación europea está debilitando la competitividad industrial y acelerando el cierre de refinerías.
Repsol quiere dar un paso relevante en Venezuela. Su consejero delegado, Josu Jon Imaz, ha señalado que la compañía aspira a elevar un 50% en el corto plazo la producción de petróleo que gestiona en el país y a triplicarla en un horizonte de tres años. El mensaje no se limita al crecimiento en Latinoamérica: también sirve para reforzar una idea que la compañía viene defendiendo desde hace tiempo, que petróleo, gas y capacidad de refino seguirán siendo estratégicos tanto para España como para Europa durante décadas.
El planteamiento encaja con el nuevo entorno energético. Con el mercado todavía tensionado por la crisis en Oriente Próximo y por el encarecimiento del crudo, Repsol insiste en que la seguridad de suministro no puede sostenerse solo con ambición climática. También exige realismo industrial, acceso a recursos y capacidad para procesarlos en suelo europeo.
Más producción en Venezuela y control directo de operaciones
Imaz ha explicado que Repsol ya dispone de las licencias necesarias de Estados Unidos para operar con normalidad en Venezuela, contratar empresas estadounidenses y actuar con mayor visibilidad en ese mercado. Además, la compañía ha cerrado recientemente un acuerdo relevante de gas con el Gobierno venezolano, que según el directivo garantiza cerca de la mitad de la producción eléctrica del país.
El siguiente paso será más operativo. Repsol prevé asumir en los próximos días el control directo de las operaciones de petróleo que gestiona en Venezuela. Ese movimiento debería permitirle avanzar hacia el compromiso inmediato de elevar un 50% la producción asociada a los aproximadamente 45.000 barriles diarios brutos que aporta actualmente en el país.
La clave aquí es evidente: Repsol no está hablando de una simple presencia testimonial en Venezuela, sino de una apuesta para ganar escala real en producción en un plazo relativamente corto.
Imaz reivindica petróleo y gas en España
Junto a ese mensaje sobre Venezuela, Imaz volvió a defender con claridad el papel de los hidrocarburos en el sistema energético español. Su tesis es que España seguirá conviviendo entre 30 y 40 años con petróleo y gas, y que por tanto no tiene sentido abordar la transición energética como si estos recursos hubieran dejado ya de ser necesarios.
El directivo recordó que más del 65% del mix energético primario español sigue procediendo de combustibles fósiles y cuestionó abiertamente la prohibición de explorar y producir gas en la península. A su juicio, renunciar a recursos potenciales propios mientras se depende de suministros lejanos supone una contradicción estratégica, especialmente en un momento de tensiones geopolíticas y volatilidad en los precios energéticos.
También dejó claro cuál es ahora la prioridad operativa de la compañía en España: que no falte producto de aquí al verano. En esa línea, Repsol ha aumentado en 1.200 millones sus inventarios durante marzo y está invirtiendo en las refinerías de A Coruña y Petronor para elevar entre un 15% y un 20% la producción de queroseno antes del verano.
La compañía alerta del deterioro regulatorio en Europa
Uno de los mensajes más duros de Imaz fue dirigido a la evolución regulatoria europea. En su opinión, las normas actuales están “ahogando” al refino europeo justo en un momento en el que esta actividad sigue siendo crítica para garantizar el suministro. El ejecutivo subraya que desde el inicio de la guerra de Ucrania se han cerrado 11 refinerías en Europa y que, desde la crisis financiera de 2008, han desaparecido 30 de las 100 instalaciones que existían entonces.
El problema, según su análisis, es que muchas plantas ya operan con rentabilidades por debajo de su coste de capital, lo que acelera el riesgo de cierres adicionales. Y eso sucede mientras la demanda de productos como diésel o queroseno sigue siendo elevada. Para Repsol, tratar las refinerías como un activo del pasado en medio de una crisis de oferta es un error de enfoque.
El aviso de fondo no es menor: si Europa sigue cerrando capacidad industrial y de refino sin una alternativa sólida, puede acabar más dependiente, más cara y menos competitiva.
Más peso de Estados Unidos en la inversión
Frente a ese escenario europeo, Repsol vuelve a mirar con más interés a Estados Unidos. Imaz recordó que entre un 25% y un 34% de las inversiones del grupo hasta 2028 irán destinadas a ese país, donde la compañía percibe un marco regulatorio más favorable, mayor crecimiento económico y un entorno energético mucho más atractivo.
En términos estratégicos, el mensaje de Repsol es bastante nítido: crecer donde hay recursos, licencias y visibilidad regulatoria, mientras en Europa reclama una política energética más sensata, menos ideológica y más orientada a preservar suministro, industria y competitividad.