El gráfico semanal: El EuroStoxx alcanza un largamente trabajado y completamente merecido máximo histórico
El pasado viernes el selectivo europeo EuroStoxx 50, que integra a las principales empresas cotizadas de la zona euro, cerró en 6.412 puntos, su máximo histórico de todos los tiempos.
A ese récord han contribuido no solo compañías tecnológicas como ASML (+77% en lo que va de año) o Infineon (+105%) sino también empresas de consumo como AB InBev (+32%), de farmacia como Bayer (+44%), eléctricas cómo Iberdrola (+18%), industriales como Siemens (+39%), petroleras como Total (+20) o Eni (+26%), o bancos como Santander (+23%).
Pero también hemos visto, en el lado contrario, otras compañías igualmente importantes que forman parte del EuroStoxx y que han sufrido caídas muy relevantes en el primer semestre. Compañías como la alemana SAP, que retrocede un 33% desde el uno de enero, o la también alemana Rheinmetall, con una caída desde el uno de enero del 30%. Igualmente, todas las automovilísticas (Volkswagen cae un 28%, BMW un 35%, Mercedes un 25%) y las de lujo (LVMH y Hermès caen ambas un 23% en lo que va de año).
Esta disparidad en el comportamiento bursátil ha sido muy generalizada en todos los mercados, no solo en los europeos, y es ya una de las señas de identidad de las bolsas del siglo XXI, lo cual lleva a la paradoja de que los índices pueden estar subiendo mucho, pero las carteras que tengan valores que por los motivos que sean se han quedado en el lado malo del mercado, no.
La polarización extrema de los inversores, que se enamoran de algunas empresas dejando a las restantes en el más absoluto olvido, es solo una de las dificultades que encuentran los índices para seguir subiendo y marcando nuevos récords. Hay otras, como el entorno geopolítico tan incierto, o las amenazas y retos tan impresionantes que plantea la inteligencia artificial (IA).
El camino alcista no es nada fácil y una parte de él consiste, precisamente, en superar los obstáculos que van apareciendo. El gráfico que adjuntamos muestra muy bien ese largo, y en cierto modo tortuoso, camino del EuroStoxx hacia sus máximo histórico del pasado viernes. Un camino con tropiezos serios en el 2020 (pandemia), 2022 (subida de tipos por inflación) o abril de 2025 (aranceles recíprocos de Trump).
Pero al final la vida se abre camino, y la realidad es que el EuroStoxx empieza la segunda mitad del año en máximos históricos. Y son unos máximos históricos muy sólidos porque lo que reflejan es la buena gestión de ese conjunto de empresas que forman parte del selectivo europeo, y que son capaces de vender en todo el mundo y de adaptarse a los extraordinarios cambios que estamos viviendo y que seguiremos viviendo en este fascinante siglo XXI, cuyo primer cuarto ya hemos consumido.
Son, por ello, máximos históricos que probablemente serán superados, tal vez incluso este mismo verano.