Microsoft podría estar formando suelo y Wall Street empieza a verlo como una oportunidad de entrada
- Microsoft empieza a dar señales de suelo tras caer más de un 34% desde sus máximos de octubre.
- Varios analistas creen que el mercado está a punto de empezar a ver el retorno de las fuertes inversiones en IA y Azure.
- La idea central es simple: el castigo por el capex puede estar agotándose justo cuando empieza a llegar la monetización.
Microsoft empieza a recuperar algo de pulso en Bolsa tras varios meses muy duros. La acción llegó a desplomarse un 34,2% desde el máximo histórico marcado el 28 de octubre hasta el mínimo del 27 de marzo, una corrección que reflejó el escepticismo del mercado ante una gran pregunta: cuándo iba a empezar a traducirse en crecimiento real todo el enorme gasto en centros de datos, servidores e infraestructura para inteligencia artificial.
Ahora, esa narrativa podría empezar a cambiar. Según explica Mark Moerdler, analista de Bernstein, el valor da señales de estar construyendo suelo, y los niveles actuales pueden representar un punto de entrada razonable para nuevos inversores. No porque se hayan disipado todas las dudas, sino porque el mercado podría haber descontado ya buena parte del castigo mientras la monetización de ese esfuerzo empieza a asomar.
El problema no era el negocio, sino el tiempo
Durante meses, Microsoft ha sufrido una penalización bastante clara: el mercado veía unas inversiones gigantescas en inteligencia artificial, pero no observaba todavía una aceleración suficientemente visible en ingresos, especialmente en Azure. A eso se añadió otro miedo adicional: que la propia IA terminara erosionando parte del negocio tradicional del software en lugar de impulsarlo.
El resultado fue una presión sostenida sobre el valor y sobre el conjunto del sector. Pero el análisis de Bernstein introduce un matiz importante: no es que el gasto no vaya a generar retorno, sino que ese retorno tarda en aparecer. Según Moerdler, el proceso entre la compra de hardware y la generación efectiva de ingresos puede rondar los seis meses. Y si ese calendario es correcto, el momento en que Microsoft empiece a recoger los frutos estaría ya bastante cerca.
Azure, la pieza que puede cambiar la percepción
La clave de los próximos trimestres está en Azure. La tesis es que parte de la capacidad construida hasta ahora se ha destinado a entrenar modelos propios y a reforzar aplicaciones internas como Office o Copilot, lo que ha retrasado la traslación del esfuerzo inversor a ingresos visibles. Pero esa fase previa estaría ya dando paso a otra en la que la infraestructura empieza a monetizarse con más claridad.
Si esa aceleración de Azure se confirma en los dos próximos trimestres, el mercado podría cambiar rápido de opinión. Y no sería raro. En valores de esta calidad, el problema no suele ser si hay negocio, sino si el mercado tiene paciencia para esperar a que aparezca en las cuentas.
Un valor más defensivo dentro de un sector golpeado
Otro punto relevante es que Microsoft sigue siendo vista como una de las compañías más sólidas del software incluso dentro del actual entorno de dudas. Frente a otras firmas más expuestas a la desaceleración o a modelos menos claros de monetización, Microsoft conserva una ventaja evidente: puede capturar directamente el auge de la IA a través de su nube y de su ecosistema empresarial.
Eso le da una posición especialmente resistente. De hecho, aunque el castigo en Bolsa ha sido importante, el comportamiento de la acción en lo que va de año sigue siendo menos severo que el del ETF sectorial del software. Es decir, el mercado ha vendido Microsoft, sí, pero ha vendido todavía más al resto del grupo.
Qué está descontando ahora el mercado
Desde el mínimo del 27 de marzo, Microsoft ya ha rebotado más de un 10%, lo suficiente como para que parte de Wall Street empiece a hablar de una fase de estabilización más seria. Aún no hay una prueba definitiva de que el suelo esté completamente confirmado, pero sí una idea cada vez más extendida: lo peor del castigo podría haber quedado atrás si los próximos resultados muestran que la IA empieza a convertirse en ingresos tangibles.
La tesis, en el fondo, es bastante directa. Microsoft ha pasado meses siendo penalizada por invertir demasiado y por tardar en convertir ese esfuerzo en crecimiento visible. Si ese punto de inflexión llega ahora, la acción podría haber dejado ya la parte más dura de la corrección atrás.