Ostrum advierte: el BCE no puede permitirse vacilar ante una inflación persistente
- Ostrum considera que el BCE debe actuar con rapidez si el shock inflacionario persiste.
- El encarecimiento del petróleo es un shock externo, pero puede generar desequilibrios internos.
- La opción de subir tipos queda validada si la inflación amenaza con prolongarse.
La próxima reunión del Banco Central Europeo llega en un contexto especialmente complejo: crecimiento débil, inflación presionada por la energía y una elevada incertidumbre geopolítica. Para Philippe Waechter, economista jefe de Ostrum, affiliate de Natixis IM, el BCE no puede permitirse una actitud dubitativa si el shock que afecta a la eurozona se mantiene en el tiempo.
Según Waechter, si la presión inflacionaria persiste, el equipo de Christine Lagarde tendrá que actuar de forma “rápida y decidida”. Su argumento es claro: el coste de la inflación no solo es elevado, sino también duradero, y por eso la opción de una subida de tipos queda plenamente validada.
Un shock externo con consecuencias internas
Waechter subraya que el actual shock inflacionario, representado principalmente por el precio del petróleo, tiene una naturaleza externa. Es decir, no nace de un desequilibrio interno de la economía de la eurozona, sino de factores ajenos, especialmente vinculados al escenario energético y geopolítico.
Sin embargo, eso no significa que el BCE pueda permanecer al margen. Según el economista jefe de Ostrum, un shock externo puede terminar generando desequilibrios internos que la política monetaria debe combatir. Si el encarecimiento de la energía se traslada a salarios, precios finales y expectativas de inflación, el problema deja de ser solo importado y empieza a contaminar la dinámica interna de precios.
Ahí está el punto central de su análisis: la función de la política monetaria no es ignorar los shocks externos, sino evitar que esos shocks se transformen en inflación persistente dentro de la economía.
Crecimiento débil, pero inflación peligrosa
El argumento contrario a una subida de tipos es evidente: la economía europea no atraviesa un momento de gran fortaleza. Un endurecimiento monetario puede penalizar el crédito, la inversión, el consumo y la actividad. Waechter reconoce que esta preocupación es comprensible.
Pero su lectura es que el shock energético será probablemente más persistente de lo que los mercados desean. Si esto se confirma, el riesgo de inflación seguirá presente y los bancos centrales tendrán que mantener un papel activo en la gestión del ciclo económico.
Qué implica para los mercados
El mensaje de Waechter tiene una lectura clara para los inversores: el BCE podría verse obligado a priorizar la estabilidad de precios incluso en un entorno de bajo crecimiento. Eso mantendría la presión sobre los activos más sensibles a los tipos de interés.
- Bonos: podrían seguir bajo presión si el mercado anticipa tipos más altos durante más tiempo.
- Inmobiliarias y utilities: seguirían siendo vulnerables a un repunte de rentabilidades.
- Bancos: podrían beneficiarse inicialmente de tipos más altos, aunque con el riesgo de menor crecimiento económico.
- Bolsa europea: dependerá mucho del tono de Lagarde y de si el BCE sugiere más subidas posteriores.
En definitiva, la reunión del BCE no se limitará a una decisión de tipos. Lo verdaderamente importante será el mensaje. Si Lagarde transmite que el banco central está preparado para actuar de forma rápida ante una inflación persistente, los mercados tendrán que ajustar sus expectativas a un entorno monetario más exigente.