Los bancos centrales vuelven a presionar: más tipos en el horizonte
- El gran cambio de la semana se ha producido en la Reserva Federal, donde el mercado vuelve a descontar subidas de tipos.
- El nuevo diagrama de puntos de la Fed mostró un sesgo más restrictivo de lo esperado.
- El mercado descuenta ahora 38 puntos básicos de endurecimiento de la Fed antes de final de año.
Las expectativas de tipos de interés han cambiado de forma relevante tras los últimos eventos de bancos centrales, aunque el movimiento más importante se ha concentrado en Estados Unidos. Según Giuseppe Dellamotta, el mercado ha elevado de forma significativa sus apuestas de subida de tipos por parte de la Reserva Federal después de un diagrama de puntos más duro de lo previsto.
El mensaje central es que la Fed ha pasado a adoptar, al menos en el corto plazo, un sesgo de endurecimiento monetario. No fue tanto el comunicado oficial ni la rueda de prensa lo que cambió la lectura del mercado, sino las nuevas proyecciones de los miembros del banco central.
La Fed vuelve al centro del escenario
El diagrama de puntos sorprendió al mostrar una subida de tipos este año como escenario mediano, cuando el consenso esperaba una posición más neutral, sin subidas ni bajadas adicionales. Además, algunos miembros del banco central contemplan incluso más de un movimiento al alza.
Como reacción, el mercado ha pasado a descontar 38 puntos básicos de subidas antes de final de año. La probabilidad de una subida ya en julio se sitúa en torno al 40%, mientras que la posibilidad de un movimiento en septiembre alcanza aproximadamente el 72%.
La lectura es clara: la Fed quiere recuperar credibilidad en su mandato de estabilidad de precios y deja abierta la puerta a subir tipos si los datos de inflación o las condiciones financieras lo exigen.
Qué descuentan ahora los mercados
El mercado no solo espera posibles subidas de la Fed. También mantiene cierto endurecimiento descontado para otros bancos centrales, aunque con menor intensidad o con menor probabilidad de movimiento inmediato.
- RBNZ: 62 puntos básicos de subidas antes de final de año, con un 80% de probabilidad de subida en la próxima reunión.
- Fed: 38 puntos básicos, con un 40% de probabilidad de subida en la próxima reunión.
- BCE: 37 puntos básicos, aunque el mercado asigna un 78% de probabilidad a que no haya cambios en la próxima reunión.
- Banco de Inglaterra: 33 puntos básicos, con un 81% de probabilidad de pausa inmediata.
- Banco de Canadá: 26 puntos básicos, con un 93% de probabilidad de mantener tipos.
- Banco de Japón: 23 puntos básicos, con un 96% de probabilidad de no mover tipos en la próxima reunión.
- RBA: 15 puntos básicos, con una probabilidad del 75% de no cambio.
- SNB: 7 puntos básicos, con un 92% de probabilidad de pausa.
La diferencia es que, en la mayoría de bancos centrales, el mercado sigue viendo más probable una pausa inmediata. En la Fed, en cambio, la posibilidad de subida ha ganado mucho peso tras el nuevo mapa de previsiones internas.
Warsh deja que los datos manden
El presidente de la Fed, Kevin Warsh, evitó ofrecer una guía cerrada sobre los próximos pasos. Su mensaje fue que los mercados funcionan mejor cuando reaccionan a los datos entrantes, en lugar de intentar anticipar constantemente cómo reaccionará la Reserva Federal a esos mismos datos.
También dejó una frase relevante: los mercados financieros son una de las fuentes de información más importantes para orientar al banco central. Esto sugiere una Fed más atenta a las condiciones financieras, a la evolución de los activos y a cómo se transmite la política monetaria a la economía real.
El cambio de tono es relevante para las bolsas: si la Fed vuelve a priorizar de forma estricta la inflación, los activos más caros, más apalancados o más dependientes de tipos bajos pueden sufrir más volatilidad.
Trump no bloquea el mensaje restrictivo
Otro elemento llamativo es la reacción política. Donald Trump, que en el pasado fue muy crítico con las subidas de tipos bajo Jerome Powell, no se opuso esta vez a la decisión de la Fed. De hecho, llegó a señalar que las subidas de tipos podrían producirse.
Esa postura se interpreta como una especie de luz verde para que Warsh y la Fed actúen si consideran que la inflación sigue siendo demasiado alta. El mensaje político, por tanto, no limita por ahora el margen de maniobra del banco central.
Implicaciones para los mercados
La principal consecuencia es un entorno menos cómodo para los activos de riesgo. Si el mercado pasa de esperar estabilidad a descontar nuevas subidas de tipos, la presión puede trasladarse a la renta variable, los bonos de larga duración y los sectores más sensibles al coste del dinero.
- Tecnología y crecimiento: más vulnerables si suben las rentabilidades reales.
- Bancos: pueden beneficiarse parcialmente de tipos más altos, aunque dependerá de la curva y del ciclo económico.
- Inmobiliario y utilities: más sensibles a presión si los bonos vuelven a repuntar.
- Dólar: podría mantener apoyo si la Fed se muestra más restrictiva que otros bancos centrales.
- Bonos: riesgo de nuevas ventas en tramos largos si aumenta la expectativa de endurecimiento.
En conjunto, la semana deja un mensaje claro: el mercado vuelve a tomarse en serio la posibilidad de más subidas de tipos. La Fed ha recuperado un sesgo restrictivo y, a partir de ahora, inflación, empleo y condiciones financieras serán los datos que determinen si esa amenaza se convierte en una subida real.