La Fed afronta una reunión clave: mantener tipos ya no basta para calmar al mercado

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Capitalbolsa | 16 jun, 2026 09:17
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Puntos clave
  • La Fed afronta una reunión delicada, con la inflación interna aún como principal riesgo.
  • Muzinich espera que la Reserva Federal mantenga tipos, pero retire cualquier sesgo de relajación.
  • El Banco de Inglaterra también debería optar por la pausa ante el endurecimiento de las condiciones financieras.

Los bancos centrales vuelven a situarse en el centro del mercado en una semana marcada por las negociaciones sobre Ormuz, la evolución del petróleo y las dudas sobre la inflación. Según Eric Muller, director de estrategia de mercado y productos de Muzinich & Co., la cuestión clave no será solo si la Reserva Federal mantiene los tipos, sino si modifica el tono de su mensaje.

La reunión de la Fed, prevista entre el 17 y el 18 de junio, llega en un momento especialmente sensible. Los mercados han recibido ya los datos de inflación de mayo, tanto del IPC como del IPP, y ahora miran al índice de gastos de consumo personal, el PCE, como referencia decisiva para medir la presión real sobre los precios.

La Fed puede endurecer el mensaje sin tocar los tipos

Desde Muzinich estiman que el PCE habría aumentado un 0,5% mensual en mayo, mientras que el PCE subyacente habría avanzado un 0,3%. Son cifras que, de confirmarse, dificultarían cualquier giro claro hacia una política monetaria más acomodaticia.

El escenario central de Eric Muller es que el Comité Federal de Mercado Abierto mantendrá los tipos sin cambios, pero eliminará del comunicado cualquier referencia a un posible sesgo de relajación. La Fed seguiría siendo paciente, aunque con un mensaje más vigilante sobre la inflación subyacente.

El matiz es importante: la Fed no necesita subir tipos para endurecer las condiciones financieras. Basta con retirar la expectativa de futuras bajadas para que el mercado reajuste sus previsiones.

La evolución reciente de la deuda estadounidense ya refleja ese cambio de tono. Los rendimientos del Treasury a dos años han subido desde el 3,4% de marzo hasta el entorno del 4,1%, señal de que los inversores han reducido sus apuestas por una relajación monetaria rápida.

Warsh debuta con una reunión exigente

Otro elemento relevante es que Kevin Warsh presidirá la reunión por primera vez. Según Muller, el nuevo presidente de la Fed buscará construir consenso en torno a un mensaje menos inclinado hacia las bajadas de tipos y más centrado en la vigilancia de la inflación.

La situación energética complica todavía más el escenario. Aunque la posibilidad de reabrir el estrecho de Ormuz ha reducido parte de la prima de riesgo del petróleo, la Fed probablemente preferirá esperar a comprobar si la normalización del suministro se consolida antes de modificar de forma significativa su hoja de ruta.

El Banco de Inglaterra también optaría por la pausa

El Banco de Inglaterra se reunirá al día siguiente de la Fed y, según Muzinich, también debería mantener sin cambios sus tipos de interés. La economía británica ha mostrado señales de enfriamiento desde la última reunión, mientras que los avances sobre Ormuz refuerzan una postura de espera.

A diferencia del BCE, el Banco de Inglaterra ha venido operando en terreno claramente restrictivo, lo que le da margen para mantener la paciencia sin necesidad de actuar de inmediato. Además, las reuniones anteriores ya obligaron al banco central británico a ajustar su comunicación después de provocar una reacción de mercado más intensa de lo previsto.

El BoE no tiene prisa por moverse. Con una economía más débil, riesgos geopolíticos aún abiertos y condiciones financieras más duras, mantener los tipos parece la opción más razonable.

En el mercado británico, los rendimientos reales de los gilts han subido de forma significativa, en parte por el contagio del riesgo geopolítico. Ese endurecimiento de las condiciones financieras reduce la presión sobre el Banco de Inglaterra para adoptar una postura más agresiva.

Paciencia, pero con menos margen para complacencia

La lectura de fondo es que los bancos centrales no están preparados para declarar victoria frente a la inflación. La reapertura de Ormuz puede aliviar el riesgo energético, pero no elimina las presiones internas sobre los precios ni la incertidumbre sobre el crecimiento.

Para los mercados, el mensaje es doble. Por un lado, la ausencia de nuevas subidas de tipos debería limitar el daño sobre la renta variable y el crédito. Por otro, la retirada de un sesgo de relajación por parte de la Fed podría frenar el exceso de optimismo en activos de riesgo, especialmente si los datos de inflación siguen mostrando resistencia.

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