España a la cabeza en 2026: KPMG pone cifras al “milagro” (2,4%)

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Capitalbolsa | 23 ene, 2026 12:25
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Puntos clave
  • España mantendría un crecimiento superior a la media: +2,4% en 2026 y +1,8% en 2027, según KPMG.
  • La zona euro seguiría “a medio gas”: consumo prudente, manufactura débil y un impulso creciente desde defensa, infraestructuras y fondos UE.
  • El gran freno estructural: energía cara y dependencia exterior en materias primas críticas (incluidas tierras raras).

España volvería a colocarse entre los países con mejor tono macro de la Unión Europea en los próximos dos años. Así lo recoge el European Economic Outlook de KPMG para 2026, difundido por el medio original, Europa Press: el informe apunta a un avance del PIB del 2,4% en 2026 y del 1,8% en 2027.

Europa crece, pero sin alegría


El diagnóstico para el conjunto europeo es bastante más tibio. KPMG describe un 2026 de crecimiento “modesto”, con vientos en contra que siguen presentes. En la eurozona, además, la política fiscal tendería a ser prácticamente neutral: los esfuerzos de consolidación en varios países compensarían el aumento del gasto en infraestructura y defensa en Alemania.

La foto es clara: empleo resistente y salarios reales al alza sostienen la renta de los hogares, pero la confianza del consumidor sigue frágil (especialmente en Francia y Alemania), lo que eleva la intención de ahorro y enfría el gasto.

Manufactura débil, servicios fuertes


Fernando Cuñado, socio responsable de Mercados de KPMG en España, subraya que la zona euro seguirá con un ritmo moderado “sobre todo por la debilidad del sector manufacturero”. Pese a algún repunte reciente, el sector todavía arrastra carteras de pedidos en negativo. En ese contexto, Cuñado apunta a que la inversión en defensa podría funcionar como palanca de crecimiento, siempre que se aumenten unas capacidades de producción que hoy están todavía limitadas.

La otra cara del cuadro es el sector servicios, que estaría mostrando un impulso notable. Según explica KPMG, el buen momento del turismo ayuda a entender las previsiones relativamente mejores para España y Portugal. A eso se suma el efecto dinamizador de la inteligencia artificial en áreas como los servicios profesionales.

Inversión, empleo, inflación y tipos


El escenario central contempla una recuperación gradual de la inversión tras la contracción de 2024: habría crecido un 1,9% en 2025 y avanzaría un 1,2% en 2026, para acelerarse en 2027. El impulso vendría, sobre todo, del sector público (defensa e infraestructuras) y del desembolso de fondos europeos.

En empleo, KPMG espera que el paro vaya bajando poco a poco hasta el 6,2% en 2026, para mantenerse estable después. Y en precios, el guion apunta a una inflación de la eurozona del 1,6% en 2026 (por debajo del objetivo del 2% del BCE), antes de un repunte al 2,2% en 2027. Con ese marco, el informe sugiere que los principales bancos centrales europeos mantendrían los tipos estables hasta 2026, dando por cerrado el ciclo actual de recortes.

Si el consumo sigue prudente y la inflación se normaliza, el foco se desplaza a lo estructural: competitividad industrial, capacidad productiva (incluida defensa) y el coste de la transición energética.

El talón de Aquiles: energía y materias primas críticas


En energía, KPMG recuerda que desde 2021 los precios de la electricidad industrial han subido, de media, un 58%, en gran parte por el cambio desde el gas ruso por gasoducto hacia importaciones de GNL más caras. Aunque la cuota de renovables en la generación eléctrica habría pasado del 34% en 2019 al 47% en 2024, el gas natural seguiría siendo un proveedor marginal clave, manteniendo los precios elevados.

El informe insiste en que la transición requiere inversión “sustancial” en almacenamiento, interconexión de red y gestión de la demanda. Hasta que eso se materialice, las industrias intensivas en energía seguirán bajo presión y parte de la producción podría desplazarse fuera de Europa.

Además, KPMG señala otra dependencia estratégica: la eurozona sigue muy expuesta a China para materias primas esenciales, incluidas las tierras raras. La consultora estima que, para 2030, la demanda de tierras raras podría quintuplicarse por el auge de las tecnologías verdes y las necesidades de defensa. Europa avanza en refinado y reciclaje, pero todavía dependería de proveedores externos tanto para el suministro como para parte del procesamiento.

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