El descenso de la inflación allana el camino al BCE el jueves
Xavier Chapard, estratega de LBP AM, accionista mayoritario de LFDE
- La inflación general de la zona del euro ha disminuido del 2,2 % al 1,9 % en mayo, 1 décima por debajo de la estimación de consenso. La inflación subyacente bajó más de lo previsto en mayo, hasta el 2,3 %, confirmando así una tendencia ligeramente bajista. Dado que la inflación se dispone a cerrar este año en el 2 % y por debajo de ese umbral el próximo, el BCE debería tener margen para volver a recortar sus tipos el jueves hasta el 2 %.
- No obstante, el mercado laboral de la zona del euro aguanta y mantiene estable la tasa de desempleo en su mínimo histórico de abril (6,2 %). Si a ello le sumamos la incertidumbre sobre las perspectivas de inflación y los efectos de la inversión pública a medio plazo, seguimos pensando que el BCE debería ralentizar los recortes de tipos este verano y aplicar tan solo una bajada más en lo que queda de año.
- Las primeras cifras del empleo estadounidense que hemos conocido esta semana confirman que la ralentización del mercado laboral sigue siendo limitada y gradual, al menos hasta abril. De hecho, las ofertas de empleo repuntaron y siguen superando ligeramente el número de desempleados, lo que indica que el mercado se mantiene en equilibrio. Sin embargo, las bajas voluntarias se frenaron, lo que sugiere que la confianza de los hogares se ha reducido.
- La atención se centrará ahora en los datos del empleo privado y el ISM de servicios que se conocerán hoy y en los datos de empleo oficiales que se publicarán el viernes. El aumento que han experimentado las solicitudes de subsidio de desempleo desde mediados de mayo sugiere que podríamos ver las primeras señales de ralentización económica, aunque estas deberían ser limitadas. Lo anterior no debería bastar para que la Fed se desvíe de su postura de esperar acontecimientos en lo que respecta a los cambios en los tipos de referencia.
- En cuanto a los datos de actividad, las sorpresas positivas de mayo han dado paso a unas cifras algo menos alentadoras a comienzos de junio, en lo que podría ser el primer síntoma de que las conmociones e incertidumbres de comienzos de año comienzan a pasar factura.
- El PMI manufacturero mundial volvió a descender en mayo y de forma inesperada, habida cuenta de la estabilización que venía mostrando en los países desarrollados, y permaneció en zona de contracción por segundo mes consecutivo (en 49,6 puntos). Esta caída se origina en el descenso del PMI chino que publica Caixin hasta situarse en zona de contracción y en su nivel más bajo de los dos últimos años y medio en mayo (48,3 puntos), después de que el aumento de los aranceles estadounidenses haya lastrado a los pequeños exportadores, a pesar de la tregua en la guerra comercial con EE. UU. Excluyendo a China, los PMI manufactureros se mantuvieron estables en el cómputo global en algo menos de 50 puntos y la confianza corrigió en buena parte su descenso de los meses anteriores, aunque sigue siendo baja. Eso sugiere que la actividad industrial mundial se ralentiza, pero no se hunde.
- El ISM manufacturero también bajó inesperadamente en mayo, hasta tan solo 48,4 puntos. Esta caída se vio acentuada por la reducción de existencias por parte de los fabricantes estadounidenses ahora que han aumentado los aranceles, pero confirma que la industria estadounidense está sufriendo. Si algo ha hecho el ISM es corroborar el aumento de las presiones sobre los precios de los bienes al detectar las primeras señales de tensiones en las cadenas de producción estadounidenses.