SpaceX sube otro 6% en preapertura y reabre el debate: ¿burbuja o dominio espacial?

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Capitalbolsa | 15 jun, 2026 12:45
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Puntos clave
  • SpaceX sube otro 6% en preapertura tras el mayor debut bursátil de la historia.
  • La valoración, ya en torno a los 2 billones de dólares, divide claramente a los analistas.
  • El debate gira entre el liderazgo de lanzamiento espacial y una valoración extremadamente exigente.

Las acciones de SpaceX vuelven a subir con fuerza en la preapertura del lunes, después de protagonizar el pasado viernes el mayor estreno bursátil de la historia. Según CNBC, los títulos avanzaban alrededor de un 6% antes de la apertura, moviéndose cerca de los 170 dólares, tras cerrar su primera sesión en torno a 161 dólares.

La compañía había fijado el precio de su OPV en 135 dólares por acción y terminó su debut con una subida del 19%, lo que elevó su capitalización por encima de los 2 billones de dólares. El entusiasmo inicial es evidente, pero también lo es el debate sobre si esa valoración puede justificarse con los números actuales.

Una valoración que genera dudas

Según explica Arjun Kharpal en CNBC, SpaceX combina hoy varias narrativas de crecimiento: Starlink, cohetes reutilizables, Starship, centros de datos orbitales y, tras la fusión con xAI, una exposición directa a la inteligencia artificial. El problema es que la compañía perdió cerca de 5.000 millones de dólares en 2025, mientras sus inversiones siguen disparándose.

CFRA inició cobertura con recomendación de venta y un precio objetivo de 115 dólares, lo que implicaría una caída cercana al 29% frente al cierre del viernes. La firma argumenta que SpaceX presenta una estrategia de crecimiento extremadamente ambiciosa, expectativas de valoración elevadas y una fuerte intensidad de capital.

El punto más delicado es la caja: SpaceX puede tener una historia excepcional, pero el mercado empieza a exigir que las grandes promesas se traduzcan en flujo de caja visible.

El coste de financiar el futuro

Los gastos de capital de SpaceX en el primer trimestre alcanzaron los 10.100 millones de dólares, frente a los 4.100 millones del mismo periodo del año anterior. Según CNBC, la mayor parte de esa inversión se dirigió a inteligencia artificial, una de las grandes apuestas de Elon Musk para ampliar el perímetro de la compañía.

Morningstar también se muestra escéptica. Su analista Nicolas Owens valora SpaceX en apenas 63 dólares por acción y considera que el valor está sobrevalorado. En la misma línea, Paulina Roszkowska, profesora de finanzas en Bayes Business School, advierte de que la compañía ha hecho muchas promesas, pero en algún momento deberá convertirlas en generación de caja real.

El argumento alcista: una ventaja difícil de replicar

No todos los analistas comparten esa prudencia. Según CNBC, NewStreet Research ha iniciado cobertura con un precio objetivo de 165 dólares. James Ratzer, socio y analista sénior de la firma, defiende que la valoración puede justificarse si se analiza SpaceX con un horizonte mucho más largo que el habitual en bolsa.

Su argumento es que SpaceX cuenta con una ventaja de al menos diez años frente a sus competidores en capacidad de lanzamiento. Esa superioridad sería clave para Starlink, la conectividad directa a móviles, los futuros centros de datos orbitales y cualquier negocio que dependa de colocar masa en órbita de forma eficiente.

Ratzer estima que, durante los próximos cuatro o cinco años, SpaceX podría mantener entre el 90% y el 95% de toda la capacidad de lanzamiento espacial. Si esa previsión se cumple, la compañía conservaría una posición dominante en una infraestructura crítica para la economía espacial y, potencialmente, para la próxima fase de la inteligencia artificial.

La tesis alcista no se basa en los beneficios actuales, sino en el control de una infraestructura escasa: capacidad de lanzamiento, satélites, conectividad global y posible computación orbital.

En definitiva, SpaceX se ha convertido en una de las historias bursátiles más polarizantes del mercado. Para los escépticos, la valoración descuenta demasiadas promesas y demasiado crecimiento futuro. Para los alcistas, la compañía controla activos y capacidades que podrían ser difíciles de replicar durante décadas.

La acción probablemente seguirá mostrando una volatilidad extrema. Tras una OPV histórica y una nueva subida en preapertura, el debate ya no es si SpaceX es una compañía única, sino cuánto están dispuestos a pagar los inversores por una historia cuyo verdadero potencial podría tardar muchos años en materializarse.

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