Enero empieza fuerte y refuerza la tesis de un 2026 constructivo en bolsa
- Enero arranca fuerte y refuerza la idea de un 2026 constructivo para las bolsas.
- Rotación saludable: menos concentración en big tech y mayor amplitud del mercado.
- Materias primas, cripto y renta variable confirman un entorno de apetito por riesgo.
Como recordábamos la semana pasada, el viejo dicho de Wall Street —“as goes January, so goes the year”— suele servir como termómetro adelantado del ejercicio. De momento, enero está siendo claramente positivo y eso refuerza la lectura de que, en conjunto, 2026 podría comportarse razonablemente bien en los mercados bursátiles.
La primera semana del año se ha saldado con subidas generalizadas. En Europa, el Eurostoxx avanzó un 2,5%, con un claro liderazgo del Dax alemán (+2,9%), impulsado de nuevo por valores industriales y de defensa. El Cac francés subió un 2%, mientras que el Ibex español quedó algo más rezagado (+0,9%) y el Mib italiano cerró con un alza del 0,8%. Puede parecer que el Dax toma el relevo como índice líder en Europa, aunque todavía es pronto para dar por consolidada esa rotación.
Estados Unidos y Asia refuerzan el mensaje
En Estados Unidos, el tono ha sido igualmente sólido. El S&P 500, el Dow Jones y el Russell 2000 cerraron la semana en máximos históricos, con avances del 1,6%, 2,3% y 4,6% respectivamente. El Nasdaq no marcó nuevos récords, pero también subió un 1,9%. El gran protagonista volvió a ser el Russell 2000, reflejo de una clara rotación hacia compañías de menor capitalización y sectores más tradicionales.
En Asia, el Nikkei japonés avanzó un 3,2%, pero la auténtica sorpresa fue el Kospi coreano, que se disparó un 6,4% en la semana y marcó nuevos máximos históricos, apoyado en grandes valores tecnológicos, industriales y de defensa.
Interpretamos esta rotación no como un cambio estructural de liderazgo, sino como un ensanchamiento del mercado alcista: un relevo temporal que permite descansar a las big tech sin poner en cuestión su papel central.
Materias primas, dólar y cripto
No solo las bolsas han subido. Las materias primas también han mostrado fortaleza: el oro ha superado los 4.500 dólares la onza, la plata ha ganado más de un 13% en la semana y el cobre ha marcado nuevos máximos históricos. Incluso el petróleo, que arrancó débil tras los episodios en Venezuela, terminó repuntando, probablemente influido por la creciente tensión en Irán.
Todo ello se ha producido con un dólar fuerte, lo que refuerza la idea de que el impulso de las materias primas responde a factores reales de oferta, demanda y geopolítica, y no simplemente a un efecto divisa. En paralelo, el bitcoin se mantiene por encima de los 90.000 dólares y el ether supera los 3.000.
Geopolítica, datos y resultados
Llama la atención la tranquilidad del mercado pese a un trasfondo geopolítico cargado: Venezuela, tensiones sobre Groenlandia, revueltas en Irán o incidentes con petroleros rusos. Los mercados parecen estar leyendo este contexto no como un escenario prebélico, sino como parte de un cambio de régimen global ya en marcha, con la tecnología y la energía como ejes centrales.
En el plano macro, los últimos datos de EEUU no han sido brillantes, pero tampoco alarmantes. La creación de empleo fue débil, aunque la tasa de paro bajó al 4,4%, lo que refuerza la idea de que la Fed no tendrá prisa por bajar tipos en su próxima reunión. Esta semana arranca además la temporada de resultados del cuarto trimestre, que debería servir de apoyo adicional si las guías para 2026 acompañan.
Con la vista puesta en la reunión de la Fed del día 27, el escenario base sigue siendo el de una semana relativamente tranquila, respaldada por resultados sólidos y por un entorno de abundante liquidez que continúa favoreciendo los activos de riesgo.