El mercado ya "pasó página" con los aranceles pero el susto puede volver
- El mercado parece haber digerido el último susto por aranceles tras el giro de Trump con Groenlandia.
- La amplitud fue la pista más potente: muchas acciones subiendo a la vez, no solo las grandes.
- Aun así, el “riesgo de recaída” sigue ahí: si la negociación se tuerce, el ruido puede volver.
La bolsa tiene una habilidad curiosa: puede pasar del pánico al alivio en cuestión de horas. Y eso es justo lo que, según explica el medio original, hemos visto esta semana con el último episodio de “tariff fears”. El mercado se tensó con amenazas y titulares, pero el giro llegó rápido: primero, cuando Donald Trump afirmó que no usaría fuerza militar para tomar el control de Groenlandia; y después, cuando dio marcha atrás en la idea de imponer aranceles a ocho países europeos que se habían opuesto a cualquier takeover. Dos impulsos alcistas en un mismo día, con los índices terminando en máximos de sesión, suelen dejar un mensaje: el mercado cree haber encontrado una “salida” por ahora.
¿Ha quedado atrás el susto arancelario?
El argumento técnico es claro: cuando un mercado hace suelo de corto plazo, no se nota solo en el rebote del índice, sino en cómo rebota. Mark Newton (Fundstrat) lo resume con una pista relevante: el miércoles, la tecnología “equal-weight” volvió a marcar máximos de cierre y la amplitud fue muy sólida, con una relación de 3 a 1 a favor de los alcistas (acciones subiendo vs. bajando). En castellano: no fue un rebote “de cuatro nombres”, sino un movimiento más coral, que es lo que suele dar credibilidad a un suelo.
Cuando el mercado está nervioso, suele subir “por defecto” lo más defensivo. Cuando el mercado se relaja, sube más de lo mismo: la amplitud mejora y el rebote se extiende.
El nivel a vigilar: el mínimo del martes
En el texto original se menciona un nivel muy concreto: el S&P 500 marcó un mínimo intradía el martes en 6.789,05. Desde esa referencia, el índice rebotó alrededor de un 1,3% y quedó a menos de un 2% de su máximo histórico en 6.986,33. Es decir, técnicamente el golpe se absorbió sin demasiado drama, algo que encaja con la narrativa de que el mercado “ya lo ha dejado atrás”.
Además, la tecnología empezó a recuperar tono: el ETF sectorial XLK rebotó más de un 1,5% desde los mínimos del martes. Y otro dato que suele ser muy revelador en estos episodios, citado por el analista Frank Cappelleri (CappThesis), fue el porcentaje de valores avanzando: 82% de acciones en verde, la lectura de amplitud más fuerte desde finales de noviembre.
Lo que falta para cantar victoria
Ahora bien, que el mercado rebote no significa que el problema esté resuelto. El propio Newton reconoce que todavía hace falta más “progreso” para tener convicción real de que el suelo está confirmado. Y tiene sentido: un acuerdo sobre Groenlandia está lejos de ser definitivo, y Trump ya ha demostrado que puede reactivar amenazas arancelarias si una negociación no le gusta. Esa posibilidad es la que mantiene vivo el riesgo de una segunda oleada de volatilidad.
Nuestra lectura es práctica: el mercado ha reaccionado como si hubiera “off-ramp”, sí, pero el escenario sigue siendo el mismo de 2026: titulares que mueven precio. Y en ese contexto, lo inteligente es no casarse con el guion del día. Si el S&P 500 respeta el mínimo de 6.789, el rebote gana credibilidad. Si lo pierde con claridad, el mercado nos estará diciendo que el miedo no se ha ido… solo ha hecho una pausa.