Comentario Apertura: El petróleo y Ormuz vuelven a dictar el rumbo de las bolsas tras la escalada entre EE.UU. e Irán
Link Securities
- La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a presionar a bolsas y bonos.
- El petróleo se convirtió en la principal referencia de mercado tras rozar el Brent los 80 dólares.
- Europa podría intentar rebotar hoy, aunque Ormuz seguirá marcando el tono de la sesión.
El aumento de la tensión en Oriente Medio, con nuevos ataques cruzados entre Estados Unidos e Irán, condicionó ayer de forma clara el comportamiento de los mercados financieros. Tal y como se venía advirtiendo en los últimos días, la amenaza de ruptura definitiva de la tregua provocó un fuerte repunte del precio del petróleo y elevó la aversión al riesgo entre los inversores.
El presidente estadounidense, Donald Trump, llegó a afirmar que el alto el fuego con Irán se había terminado, aunque posteriormente mantuvo abierta la puerta a una posible negociación. Esa ambigüedad fue suficiente para mantener a los mercados bajo presión durante toda la jornada, especialmente en Europa, donde los principales índices bursátiles cerraron con fuertes descensos y cerca de los mínimos del día.
El Ibex, entre los más castigados
El Ibex 35 destacó negativamente frente al resto de grandes índices europeos. Además del impacto general del repunte del crudo y del aumento de la tensión geopolítica, el selectivo español se vio penalizado por las amenazas de Trump de cortar las relaciones comerciales con España, una medida que, aunque parece poco factible en la práctica, generó inquietud entre los inversores.
Uno de los valores más afectados fue Banco Santander, en un momento en el que la entidad está aumentando su exposición al mercado estadounidense. La sensibilidad del banco a cualquier ruido político o comercial procedente de Estados Unidos explica parte de la presión vendedora sufrida durante la sesión.
Por sectores, los valores más cíclicos fueron los más castigados. Materias primas minerales, automóviles, bancos, ocio y turismo concentraron buena parte de las ventas. En sentido contrario, únicamente el sector energético consiguió cerrar en positivo, apoyado por el repunte del petróleo. Otros sectores defensivos, como utilities y telecomunicaciones, resistieron mejor que el mercado, aunque tampoco lograron evitar las pérdidas.
Bonos bajo presión
La tensión geopolítica también tuvo un impacto claro en la renta fija. Los precios de los bonos cayeron con fuerza, lo que provocó una subida de las rentabilidades a lo largo de toda la curva de tipos. El movimiento refleja el temor a que un petróleo más caro vuelva a alimentar las presiones inflacionistas y complique el margen de actuación de los bancos centrales.
En Wall Street, la sesión también fue negativa para acciones y bonos, aunque los descensos fueron más moderados que en Europa. La moderación del crudo desde sus máximos intradía ayudó a limitar las caídas, pese a que Trump anunció nuevos ataques contra Irán, que se produjeron durante la madrugada.
Wall Street resiste mejor gracias a tecnología y energía
En la bolsa estadounidense, los únicos sectores capaces de cerrar con avances fueron energía y tecnología. El primero se benefició directamente del repunte del precio del petróleo, mientras que el segundo recibió apoyo del rebote de varias compañías ligadas al desarrollo de infraestructuras de inteligencia artificial, especialmente fabricantes de semiconductores y memorias.
El comportamiento de los índices reflejó esa divergencia sectorial. El Dow Jones lideró las caídas, el S&P 500 retrocedió de forma moderada y el Nasdaq Composite logró terminar ligeramente al alza. En el mercado de bonos, sin embargo, la presión fue generalizada, con nuevas caídas de precios y subidas de rentabilidades.
A ese movimiento contribuyeron también las actas de la reunión de junio del Comité Federal de Mercado Abierto de la Reserva Federal. El documento mostró una preocupación amplia entre los miembros del banco central por la evolución futura de la inflación, lo que redujo el margen para que el mercado descuente una política monetaria más acomodaticia a corto plazo.
Oriente Medio seguirá marcando la sesión
De cara a la jornada de hoy, el conflicto en Oriente Medio seguirá siendo el principal foco de atención. La tensión ha aumentado de forma notable y el tráfico a través del Estrecho de Ormuz continúa condicionado por el riesgo militar y por el encarecimiento de los seguros marítimos. Sin embargo, el escenario central no parece ser todavía una guerra abierta de gran escala, ya que ninguna de las partes tendría un interés claro en reactivar el conflicto de forma plena.
El riesgo, no obstante, es evidente: en un contexto de ataques cruzados, declaraciones contradictorias y elevada tensión regional, cualquier error de cálculo podría provocar una escalada no deseada. Por eso, los inversores estarán especialmente atentos a cualquier noticia que apunte a la reanudación de las negociaciones o a un nuevo alto el fuego.
Para la apertura europea, cabe esperar un intento de rebote en los principales índices, con algunos de los valores más penalizados ayer tratando de recuperar parte del terreno perdido. El petróleo volverá a ser la referencia central. Su evolución determinará en gran medida el comportamiento tanto de la renta variable como de la renta fija durante la sesión.
En el resto de mercados, las bolsas asiáticas han cerrado de forma mixta, con Japón liderando las alzas. El dólar cede ligeramente frente a las principales divisas, el crudo continúa subiendo aunque de forma más moderada, oro y plata retroceden levemente y las principales criptomonedas muestran movimientos mixtos, sin grandes variaciones.
La lectura de fondo es que los mercados no están descontando todavía un escenario extremo, pero sí una prima geopolítica más elevada. Mientras el petróleo siga tensionado y Ormuz permanezca en el centro del riesgo, cualquier intento de rebote en las bolsas tendrá una base frágil.