BTIG lanza el aviso: el software podría haber tocado suelo tras el desplome de 2026

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Capitalbolsa | 15 abr, 2026 13:55 - Actualizado: 16:22
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Puntos clave
  • BTIG cree que el sector software ha formado suelo tras un arranque muy duro en 2026.
  • El ETF IGV ha recuperado niveles técnicos relevantes y mejora su momentum desde zonas extremas de sobreventa.
  • La tesis sigue siendo táctica: hay rebote y base de corto plazo, pero el fondo del debate sobre la IA sigue abierto.

Después de varios meses muy duros para las compañías de software, empieza a aparecer una idea que hasta hace poco parecía prematura: el castigo podría haber encontrado un suelo provisional. Al menos esa es la lectura que hace BTIG, que considera que el grupo ha dejado atrás la fase más aguda del deterioro técnico y que, en el corto plazo, el sesgo deja de ser claramente bajista.

Un rebote técnico que empieza a ganar credibilidad

La referencia utilizada por BTIG es el iShares Expanded Tech-Software ETF, uno de los vehículos más seguidos para medir el pulso del sector. Según la firma, el comportamiento reciente empieza a ser más constructivo de lo que parecía hace solo unas semanas. El dato técnico más citado es la mejora del RSI, que ha rebotado con fuerza desde niveles de sobreventa extrema y sugiere que la presión vendedora más agresiva podría haberse agotado.

Además, el ETF ha logrado recuperar con rapidez una zona que había perdido brevemente este mes. Ese movimiento, acompañado de volumen sólido, refuerza la idea de que el mercado ya no está tan cómodo apostando a la baja contra el grupo. No es una señal definitiva de cambio estructural, pero sí una pista relevante de que el peor tramo del ajuste podría haber pasado.

Cuando un sector deja de caer pese a venir de una capitulación fuerte, el mensaje suele ser claro: vender tarde empieza a ser bastante menos rentable que semanas atrás.

De favorito del mercado a sector cuestionado

Lo llamativo del giro es que llega después de un cambio de narrativa muy brusco. El software había sido uno de los grandes ganadores del mercado en los últimos años, con una revalorización muy fuerte apoyada en crecimiento, márgenes elevados y múltiplos exigentes. Pero en 2026 esa historia se torció con rapidez.

El motivo central ha sido el miedo a que la inteligencia artificial termine erosionando parte del valor que históricamente justificaba muchas compañías de software. El mercado ha empezado a preguntarse si algunas funciones que antes exigían licencias caras, equipos amplios y desarrollos largos podrán replicarse ahora a un coste mucho menor. Y cuando el mercado empieza a dudar del foso competitivo de un sector, el castigo suele ser severo.

La IA sigue siendo la gran amenaza de fondo

Ese es el verdadero punto delicado. Que el sector pueda haber hecho suelo no significa que el debate haya desaparecido. Al contrario: lo que probablemente está diciendo el mercado es que el ajuste ha sido tan rápido y tan intenso que, al menos de momento, ya refleja una parte importante del miedo.

La presión aumentó aún más tras conocer el fuerte crecimiento de ciertas plataformas de inteligencia artificial, lo que reforzó la sensación de que el software tradicional podría enfrentarse a una competencia mucho más agresiva de la que se descontaba hace apenas unos trimestres. Esa preocupación sigue ahí, y no conviene ignorarla. Lo único que cambia ahora es que el mercado podría haber pasado de una fase de pánico a una fase de selección.

El suelo técnico no elimina el riesgo fundamental. Solo indica que, tras una corrección muy violenta, el mercado puede necesitar mejores argumentos para seguir castigando al sector al mismo ritmo.

Qué implica esto para el inversor

La lectura más útil no es pensar que todo vuelve a ser alcista, sino entender que el sector podría estar entrando en una zona más operable. Si el suelo aguanta, el software podría ofrecer un rebote más serio del que muchos esperaban. Pero si pierde de nuevo los mínimos recientes, el mercado interpretará que el supuesto suelo era solo una pausa dentro de una tendencia todavía dañada.

Por tanto, la clave no está en comprar el relato completo de recuperación, sino en vigilar si esta estabilización técnica se convierte en una base real. Ahí es donde empieza la diferencia entre un simple rebote de alivio y una oportunidad de verdad.

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