"Atentos a algún susto de la macro y a una 'burbuja', asociada en muchos casos a la IA"
Pedro del Pozo, director de inversiones financieras de Mutualidad
Noviembre ha empezado en los mercados. Un mes muy importante en el que buena parte del mundo inversor se toma un momento para analizar cómo van las carteras y qué puntos hay que modificar en la táctica o la estrategia -si es que hay que modificar algo- de cara al cierre de ejercicio.
Esto es muy relevante este año, en el que hemos tenido un mes de octubre razonablemente positivo, tanto en los mercados de renta fija como variable. Un dato que puede abonar la teoría de un posible rally de fin de ejercicio. De ser así, de producirse este rally, estaríamos hablando de un nuevo impulso en un año especialmente bueno. Porque, por lo que toca a las bolsas, y en términos generales, estamos viviendo un magnífico 2025. Aunque no tan magnífico, es verdad, si no se han cubierto las posiciones con divisa estadounidense.
La palanca principal para estos buenos resultados de mercado proviene de un entorno macro bastante razonable: por un lado, tenemos un crecimiento ligeramente al alza en Europa y ligeramente a la baja en EE.UU., pero dentro de lo que se ha dado en llamar un “aterrizaje suave” de la economía. Lejos quedan los augurios de allá por febrero o, aún con más intensidad, de abril (el famoso “día de la liberación” arancelaria) en los que una buena parte de analistas financieros contemplaron la posibilidad de ver una recesión en EE.UU. Además, la inflación, aunque no del todo embridada (especialmente en Norteamérica) se ha reducido notablemente desde máximos, lo que ha posibilitado un proceso -desigual en las dos orillas del Atlántico- de bajadas de tipos de interés.
Como es lógico, los tipos más bajos han favorecido tanto a la valoración de activos de riesgo (léase, a la renta variable) como a los tramos más cortos de las curvas. También los diferenciales de crédito se han estrechado, reflejando la mejor financiación de las empresas y (al igual que las bolsas) las mayores expectativas de beneficios. En otras palabras, un mundo cuasi ideal. De hecho, un buen escenario para dar continuidad a los mercados en ese mencionado rally de fin de año. Si no fuera…
Si no fuera porque dentro de este marco agregado hay variables que no terminan de casar. Una de ellas es el precio del oro, activo refugio por excelencia que, a pesar de las últimas correcciones, sigue en zonas de máximos. Si bien hay explicación para esta fuerte demanda del dorado metal (esencialmente, las reservas que están incrementando los bancos centrales), no deja de ser una luz de alarma, en unos mercados tan sesgados al alza.
Otro punto de interés es la disparidad en los datos macro, esencialmente los que se refieren a confianza del consumidor. En verdad, estamos asistiendo a un momento en los que parece que el consumidor no termina de creerse que la economía va a ir mejor, probablemente porque sus rentas reales se han reducido en las etapas post-covid, y por una sensación de crisis geopolítica que, a fuer de sinceros, los mercados están ignorando. En todo caso, no está de más comentar la importancia que el consumo tiene sobre las economías, sin ir más lejos la estadounidense, por lo que estamos ante una importante luz de aviso.
Finalmente, como no podía ser de otra forma, están las valoraciones, particularmente en sectores como la tecnología. Cada vez aparece con más frecuencia la palabra “burbuja”, asociada en muchos casos a la IA. En los últimos días hemos tenido referencias a este tema de la boca de dos “gurús” tan relevantes como Terry Smith (el Warren Buffet inglés) o Michael Burry (uno de los pocos que anticiparon la crisis subprime). En buena medida, esta burbuja obedecería al efecto que el mercado está proyectando, vía IA, sobre los beneficios de las empresas, especialmente en aquellas que más capital están invirtiendo en estas tecnologías. En esa línea, hace unas semanas JP Morgan indicaba la importancia de la Inteligencia Artificial en términos de posible crecimiento del PIB mundial. La pregunta es ¿no estamos poniendo demasiada confianza en las valoraciones inducidas por la IA?
Resumiendo, si bien el marco macro no es previsible que cambie repentinamente a peor, sí es posible que veamos algún susto, especialmente por la parte de inflación, que lleve a modificar nuestro esquema de tipos de interés…y con ello, evolución de valoraciones de deuda y de renta variable. Y luego está la posible burbuja. En ese sentido, tal vez sea preferible elegir sectores más tradicionales y menos vinculados a IA, de momento. Porque un poco de prudencia puede no estar de más en un año, como decíamos al principio, que ya ha ido bien. Y el último euro, que lo gane otro.