¿Y si se cierra Ormuz? El riesgo que podría sacudir petróleo, inflación y bolsas
Amadeo Alentorn (Jupiter AM)
- El cierre del Estrecho de Ormuz es un riesgo geopolítico extremo con potencial para generar fuertes turbulencias en los mercados.
- Por este paso marítimo circula en torno al 20% del consumo mundial de petróleo, lo que lo convierte en una arteria energética crítica.
- Un bloqueo elevaría el precio del crudo, impulsaría la inflación global y podría forzar a la Fed a frenar los recortes de tipos.
En su análisis, Amadeo Alentorn plantea un escenario hipotético, no una previsión, sobre el riesgo de cierre del Estrecho de Ormuz y su impacto potencial en los mercados. El objetivo es ilustrar cómo determinados acontecimientos geopolíticos pueden desencadenar episodios de elevada volatilidad, aun cuando no exista certeza alguna de que vayan a materializarse.
Importancia estratégica del Estrecho de Ormuz
El Estrecho de Ormuz, situado entre Omán e Irán, conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el mar Arábigo. Es un paso marítimo estrecho, de unos 34 kilómetros en su punto más angosto, por el que transitan diariamente alrededor de 20 millones de barriles de petróleo, aproximadamente el 20% del consumo mundial. Por este corredor se exporta crudo de Arabia Saudí, Irak, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Irán y Qatar hacia grandes consumidores como China, India, Japón, Corea del Sur, Singapur y Estados Unidos.
Según recuerda Alentorn, Irán ha desarrollado una amplia capacidad militar orientada a influir sobre el Estrecho, con minas navales, lanchas de ataque rápido, submarinos, misiles antibuque y drones. Este despliegue subraya el carácter estratégico de la zona y la posibilidad, aunque remota, de un cierre parcial o total del tráfico marítimo.
Escenario de cierre e impacto en inflación y mercados
En el escenario hipotético planteado, Irán decide cerrar el Estrecho de Ormuz, interrumpiendo el flujo de crudo. Aunque existen rutas alternativas –como el oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudí o el de Emiratos hasta Fuyaira– su capacidad es limitada y no compensa un bloqueo total. La consecuencia inmediata sería un aumento significativo del precio del petróleo por la reducción de oferta disponible.
El petróleo es la savia de la economía mundial: mueve el transporte por carretera, mar y aire, y es insumo clave para plásticos, fibras sintéticas, disolventes, detergentes y pinturas. Un encarecimiento brusco del crudo elevaría los costes de transporte y producción, que las empresas tratarían de repercutir al consumidor. El resultado sería un repunte de la inflación global.
Ante este choque, la Reserva Federal podría verse obligada a abandonar sus planes de recorte de tipos de interés. Los inversores en renta variable, que contaban con una política monetaria más acomodaticia para sostener beneficios y valoraciones, perderían confianza y la bolsa podría sufrir correcciones relevantes. El razonamiento de Alentorn es claro: incluso escenarios hipotéticos como éste deben incorporarse al mapa de riesgos de los inversores, porque muestran hasta qué punto la geopolítica y la energía siguen condicionando los mercados financieros.