Los funcionarios paquistaníes culpan al bloqueo, y no a las divisiones en Irán, del estancamiento de las conversaciones.
- Fuentes paquistaníes atribuyen el bloqueo marítimo, y no una fractura interna en Teherán, al parón de las conversaciones.
- La versión choca con la explicación de Trump, que había señalado divisiones en el liderazgo iraní.
- El mercado reaccionó con cierto alivio tras informaciones que apuntan a un posible avance diplomático en las próximas horas.
El atasco en las conversaciones entre Estados Unidos e Irán tiene, según responsables paquistaníes, un origen mucho más concreto que el descrito desde Washington: el bloqueo. Esa es la lectura que trasladan las fuentes cercanas a la mediación, en una versión que contradice el relato de Donald Trump, que había vinculado el freno negociador a un liderazgo iraní dividido o incapaz de presentar una postura unificada.
La diferencia no es menor. Si el problema real es el bloqueo, el obstáculo sería básicamente operativo y político. Si, en cambio, el atasco responde a divisiones en Teherán, entonces el conflicto se desplaza al terreno interno iraní y complica mucho más cualquier salida rápida. Por eso este matiz importa: no describe solo una discrepancia narrativa, sino dos diagnósticos completamente distintos sobre por qué no avanzan las conversaciones.
Islamabad niega que el problema sea una fractura iraní
Según la parte paquistaní, el gran punto de bloqueo sigue siendo la presión marítima sobre Irán y sus efectos sobre el estrecho y sobre la dinámica de negociación. En otras palabras, no sería una crisis de interlocución dentro del régimen iraní, sino una disputa sobre las condiciones mínimas para sentarse a negociar de verdad.
Esa interpretación encaja con la posición que Irán ha venido dejando caer en los últimos días: sin una reducción clara de la presión y sin avances en otros frentes regionales, la disposición a retomar el diálogo sigue siendo muy limitada. El mensaje es sencillo: Teherán no quiere negociar mientras perciba que lo hace bajo coerción directa.
Trump y la Casa Blanca habían apuntado a otro diagnóstico
La versión paquistaní choca con el discurso lanzado por Trump, que había justificado la ampliación del alto el fuego apelando a un liderazgo iraní fracturado. Desde la Casa Blanca también se había insistido en que Washington sabía con quién estaba negociando, lo que ahora deja un contraste evidente: o bien el problema era interno en Irán, o bien la negociación se ha encallado por las condiciones externas que denuncia Islamabad.
Ese choque de versiones refleja hasta qué punto la batalla diplomática también se libra en el terreno del relato. Cada parte intenta fijar la idea de que la responsabilidad del estancamiento está al otro lado de la mesa.
El mercado intenta aferrarse a cualquier señal de avance
Pese al ruido, los mercados encontraron un pequeño alivio después de que medios estatales chinos, citando una fuente diplomática iraní, apuntaran a la posibilidad de un avance significativo entre esta noche y mañana. Ese titular bastó para recortar parte de las pérdidas en los futuros estadounidenses, una señal clara de que los inversores siguen extremadamente sensibles a cualquier noticia que sugiera distensión.
La conclusión es bastante clara: el problema de fondo sigue sin resolverse, pero el mercado aún quiere creer que queda margen para una salida negociada. Mientras no haya confirmación firme, lo prudente es asumir que seguimos en una fase muy frágil, con titulares capaces de mover tanto al petróleo como a la renta variable en cuestión de minutos.