El petróleo en vilo: una guerra entre EE.UU. e Irán podría desatar un shock económico
- Una guerra abierta entre EE.UU. e Irán podría disparar el petróleo por encima de 100 dólares.
- El mercado descuenta un aumento del riesgo geopolítico en el Estrecho de Ormuz.
- El escenario base sigue siendo el de ataques limitados y no una guerra regional total.
El pasado 20 de febrero, el periodista Spencer Kimball advertía de que un conflicto abierto entre Estados Unidos e Irán podría tener consecuencias severas para la economía global. Tres días después, el contexto sigue siendo tenso, con un notable despliegue militar estadounidense en Oriente Medio y el presidente Donald Trump anunciando que decidirá en breve si ordena ataques contra Irán.
Como explicaba Spencer Kimball, el mercado teme especialmente que una escalada afecte al Estrecho de Ormuz, uno de los puntos neurálgicos del comercio mundial de crudo. Más de 14 millones de barriles diarios transitan por esta vía estratégica, lo que representa aproximadamente un tercio de las exportaciones marítimas globales de petróleo.
El riesgo que ya descuenta el mercado
El petróleo ha subido más de un 5% en la última semana, reflejando el aumento de la prima de riesgo geopolítica. Según detallaba Spencer Kimball en su artículo, el mayor temor es que Irán limite o cierre el tránsito por Ormuz, algo que ya insinuó con maniobras militares recientes.
Un cierre prolongado podría tensionar gravemente la oferta mundial, especialmente para países asiáticos como China, India, Japón o Corea del Sur, principales destinatarios del crudo que pasa por ese estrecho.
Escenario extremo: petróleo a tres dígitos
En el peor de los casos, apuntaba Spencer Kimball citando a varios estrategas energéticos, el barril podría superar los 100 dólares. Un encarecimiento sostenido del crudo dañaría la demanda global y podría desencadenar una desaceleración económica o incluso una recesión.
Algunos analistas estiman que una pérdida prolongada de exportaciones iraníes —del orden de un millón de barriles diarios— podría añadir varios dólares al precio del crudo y obligar al mercado a replantearse el riesgo de escalada adicional.
¿Guerra total o ataques limitados?
No obstante, como también subrayaba Spencer Kimball, la Administración estadounidense dispone de múltiples opciones que no implican necesariamente una guerra regional abierta. Diversos expertos consideran que cualquier acción militar sería quirúrgica, diseñada para evitar dañar infraestructuras clave de producción y exportación de petróleo.
En ese escenario más contenido, el repunte inicial del crudo podría moderarse si los fundamentos globales —actualmente relativamente equilibrados— prevalecen sobre la tensión geopolítica.
A día 23 de febrero, el mercado sigue moviéndose entre estos dos escenarios: una escalada que podría alterar de forma significativa el equilibrio energético mundial o una acción limitada acompañada de negociaciones diplomáticas que eviten una ruptura mayor. La evolución en los próximos días será determinante para el rumbo del petróleo y, por extensión, de la economía global.