¿Qué les está pasando a los bonos europeos?
- La deuda europea sufre una fuerte presión por el repunte del gas y el temor a un nuevo shock energético.
- El mercado ha pasado de descontar un BCE en pausa a valorar con fuerza una posible subida de tipos antes de fin de año.
- Julius Baer no ve una crisis energética estructural y mantiene una visión favorable para añadir duración, especialmente en euros.
La renta fija europea ha entrado en una fase de fuerte tensión tras el repunte de los precios del gas provocado por la escalada en Oriente Medio. Según explica Mathieu Racheter, responsable de estrategia de renta variable en Julius Baer, el movimiento ha golpeado con especial intensidad a los bonos en euros, con un alza rápida de las rentabilidades y un deterioro más acusado en la deuda periférica.
El detonante ha sido claro: el mercado teme que el encarecimiento de la energía vuelva a trasladarse a inflación y obligue al Banco Central Europeo a endurecer su tono más de lo previsto. Ese cambio de percepción ha sido especialmente visible en el tramo largo de la curva, donde la presión vendedora ha sido más intensa.
Los bonos europeos sufren más que los estadounidenses
Aunque el inicio de la semana fue complicado para la renta fija global, la evolución posterior ha mostrado diferencias claras entre regiones. Mientras los Treasuries estadounidenses lograron moderar la presión vendedora tras un arranque débil, los bonos europeos siguieron sometidos al impacto directo del mercado energético.
El resultado ha sido un movimiento brusco en las rentabilidades de la deuda en euros. El bund alemán a 10 años ha repuntado alrededor de 20 puntos básicos desde comienzos de semana, mientras que los países periféricos han sufrido aún más, al ampliarse también sus diferenciales de crédito.
El mercado gira bruscamente sobre el BCE
Uno de los cambios más llamativos de la semana ha sido el vuelco en las expectativas sobre el BCE. Hace apenas unos días, el mercado asumía un banco central en pausa, con un ligero sesgo hacia la relajación monetaria. Ahora, en cambio, empieza a descontar una probabilidad superior al 80% de que haya una subida de tipos antes de final de año.
Julius Baer reconoce que infravaloró al inicio de la semana la sensibilidad del mercado de bonos a este shock energético. La velocidad y la magnitud del movimiento han sido mayores de lo esperado, sobre todo en Europa, donde la dependencia de la energía exterior sigue siendo mucho más alta que en otras grandes regiones.
Julius Baer no ve una crisis de estanflación estructural
Pese a la violencia del movimiento, la casa suiza no cree que estemos al inicio de una nueva crisis energética estructural ni de un escenario de estanflación plenamente desarrollado. Su tesis es que, en episodios impulsados por shocks de oferta, los bancos centrales tienen un margen limitado para responder con una política monetaria más restrictiva.
La experiencia reciente, según la firma, demuestra que endurecer tipos frente a un shock energético no resuelve el problema de fondo y puede agravar el daño sobre crecimiento. Por eso, Julius Baer no modifica su estrategia de inversión a pesar del repunte de las rentabilidades.
Mantener duración y aprovechar la corrección
La conclusión operativa de la entidad es clara: mantiene una ligera sobreponderación en duración tanto en euros como en dólares. Es decir, no interpreta esta corrección como una razón para reducir exposición a bonos largos, sino más bien como una oportunidad para incrementarla.
De hecho, Julius Baer considera que las carteras con poca exposición a duración deberían aprovechar el movimiento de esta semana para añadir bonos, especialmente en el mercado europeo, donde el ajuste ha sido más intenso.
El mensaje de Julius Baer es interesante porque va contra la reacción instintiva del mercado. Mientras muchos inversores están vendiendo bonos europeos por miedo a una nueva crisis energética, la firma suiza interpreta este movimiento como un exceso táctico más que como un cambio estructural del ciclo.
Nuestra lectura es que la clave estará en la duración del shock energético. Si el repunte del gas y del petróleo se modera en las próximas semanas, los bonos europeos podrían recuperar parte del terreno perdido. Pero si el conflicto se prolonga y la energía sigue escalando, la presión sobre rentabilidades y periféricos puede continuar. A día de hoy, la tesis de comprar duración tiene sentido, pero exige asumir que el mercado está sobrerreaccionando y que no vamos hacia una crisis energética mucho más profunda.