Las acciones de las constructoras de viviendas se disparan, mientras que los rendimientos de los bonos del Tesoro caen ante las esperanzas de paz.
- Las constructoras de viviendas rebotan ante la caída de las rentabilidades de los bonos del Tesoro.
- Las esperanzas de paz entre Estados Unidos e Irán presionan al petróleo y alivian el temor inflacionista.
- El descenso del bono a 10 años ofrece cierto respiro a un sector muy castigado por los elevados tipos hipotecarios.
Las acciones de las constructoras de viviendas estadounidenses repuntan con fuerza en la preapertura, favorecidas por la caída de las rentabilidades de los bonos del Tesoro. Según Tomi Kilgore, el movimiento se produce en un contexto de mayor optimismo sobre un posible acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán, que ha provocado un fuerte descenso del petróleo y ha reducido las preocupaciones inflacionistas.
El rendimiento del bono estadounidense a 10 años, referencia clave para las tasas hipotecarias, cae 7 puntos básicos, hasta el 4,35%. La corrección llega después de que la rentabilidad cerrara el viernes en su nivel más alto en diez meses, en plena presión por el encarecimiento de la energía y las dudas sobre la inflación.
Alivio para un sector presionado por las hipotecas
La caída de los rendimientos supone una señal positiva para las constructoras de viviendas, que venían sufriendo por el deterioro de la asequibilidad. Los tipos hipotecarios elevados han encarecido la compra de vivienda y han limitado la capacidad de muchos compradores para acceder al mercado.
La hipoteca fija a 30 años subió el martes hasta el 6,45%, su nivel más alto en más de dos semanas. Por eso, cualquier descenso en el bono a 10 años se interpreta como una posible mejora de las condiciones financieras para compradores y promotores.
Para las constructoras, el alivio en los bonos importa casi tanto como la demanda de vivienda: si las hipotecas no bajan, la asequibilidad sigue siendo el gran freno del sector.
El ETF de constructoras intenta frenar la corrección
El iShares US Home Construction ETF avanza un 2,4% antes de la apertura, intentando poner fin a una caída cercana al 8% acumulada durante las dos últimas semanas.
El castigo había sido significativo. Hasta el martes, el ETF retrocedía un 13,7% desde el inicio de la guerra con Irán, en claro contraste con el S&P 500, que acumulaba una subida del 5,5% en el mismo periodo. Esta divergencia refleja hasta qué punto las constructoras han sido especialmente sensibles al repunte de tipos y al deterioro de las expectativas de asequibilidad.
La paz también cotiza en el mercado inmobiliario
El vínculo entre geopolítica y vivienda puede parecer indirecto, pero es claro. Si aumentan las esperanzas de paz, cae el petróleo. Si cae el petróleo, se reducen las presiones inflacionistas. Y si baja la inflación esperada, las rentabilidades de los bonos pueden relajarse, arrastrando a la baja las expectativas sobre tipos hipotecarios.
Ese encadenamiento explica la reacción positiva de las constructoras. El mercado no está comprando solo una mejora sectorial, sino un posible alivio en el principal obstáculo para la vivienda: el coste de financiación.
El rebote de las constructoras depende de que la caída de los bonos tenga continuidad. Un solo día de alivio no cambia aún el problema estructural de asequibilidad.
Conclusión
Las constructoras de viviendas rebotan porque el mercado vuelve a descontar un escenario algo menos inflacionista y con menores rentabilidades de los bonos. La posible distensión entre Estados Unidos e Irán ha provocado una caída del petróleo y ha dado oxígeno a un sector muy sensible a los tipos hipotecarios.
La señal es positiva, pero todavía preliminar. Para que el rebote sea sostenible, el bono a 10 años debería seguir relajándose y las hipotecas tendrían que moderarse de forma más clara. Hasta entonces, el sector puede recuperar parte del terreno perdido, pero seguirá condicionado por la accesibilidad de la vivienda y por la evolución de los tipos.