"La falta de preocupación de los inversores es un problema"
- Patrick Artus advierte: el mercado muestra excesiva complacencia ante la deuda pública de EE.UU.
- El déficit previsto para 2026 es del 5,8% del PIB.
- La dependencia de capital extranjero, especialmente de Japón, es un riesgo infravalorado.
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Patrick Artus, asesor económico senior en Ossiam AM (affiliate de Natixis IM), lanza una advertencia clara sobre el sentimiento actual del mercado en torno a la deuda pública estadounidense: “Los inversores muestran poca preocupación por los niveles de deuda pública, y la falta de preocupación es un problema”.
Complacencia ante el déficit
Según Artus, el mercado asume que Estados Unidos seguirá atrayendo capital extranjero hacia los bonos del Tesoro gracias a su papel central en el sistema financiero global y a la ausencia de una alternativa clara de activo libre de riesgo.
Sin embargo, este razonamiento omite un factor clave: si países como Japón necesitaran repatriar capital, la financiación del déficit estadounidense podría complicarse significativamente.
Déficit elevado y tipos aún contenidos
Para 2026 se espera un déficit público del 5,8% del PIB en Estados Unidos, una cifra elevada para una economía en fase de crecimiento.
Al mismo tiempo, los tipos de interés a largo plazo (10 años) permanecen relativamente bajos y por debajo del crecimiento real de la economía, lo que, en apariencia, suaviza la presión inmediata sobre la sostenibilidad de la deuda.
No obstante, Artus subraya que esta combinación puede generar una falsa sensación de seguridad. Si el apetito extranjero disminuyera o los tipos repuntaran de forma sostenida, el coste de financiación podría aumentar con rapidez.
El mercado suele ignorar los riesgos fiscales mientras la liquidez fluye y los tipos se mantienen contenidos. Pero la sostenibilidad de la deuda no es un problema teórico: depende críticamente de la confianza y del flujo continuo de capital extranjero.
Si ese equilibrio se rompe, el ajuste puede producirse vía repunte de rentabilidades, presión sobre el dólar o corrección en activos de riesgo. Conviene no subestimar un riesgo que hoy parece lejano pero que estructuralmente sigue creciendo.