Los inversores buscan oportunidades de inversión en un segmento del mercado que alguna vez fue un sector de gran crecimiento: el software.

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Capitalbolsa | 24 abr, 2026 15:45
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Puntos clave
  • El software, castigado por los temores a la inteligencia artificial, empieza a atraer a inversores de valor.
  • Algunas compañías han sufrido fuertes caídas pese a mantener posiciones competitivas sólidas.
  • Workday, Adobe, ServiceNow, Microsoft, Oracle y Snowflake aparecen entre los nombres que algunos analistas siguen viendo atractivos.

El sector del software, que durante años fue uno de los grandes símbolos del crecimiento en Wall Street, empieza a despertar el interés de los inversores de valor. Según Sarah Min, el fuerte castigo sufrido por muchas compañías del sector ha abierto oportunidades para quienes creen que el mercado ha metido en el mismo saco a negocios débiles y empresas con ventajas competitivas todavía sólidas.

El cambio de percepción llega después de varios años complicados. El ETF iShares Expanded Tech-Software Sector cayó con fuerza en 2022, apenas acompañó al S&P 500 en 2024 y, aunque tuvo un fuerte rebote en 2023, volvió a quedarse rezagado después. En 2026 acumula una caída cercana al 20% y se sitúa más de un 29% por debajo de sus máximos de 52 semanas.

El miedo a la IA ha castigado al sector

El gran motivo del ajuste ha sido el temor a que la inteligencia artificial deje obsoletos determinados modelos de software. Los inversores están buscando compañías que puedan quedar expuestas a disrupción tecnológica, pérdida de precios o menor necesidad de sus productos si las nuevas herramientas de IA automatizan tareas que antes dependían de plataformas tradicionales.

Sin embargo, algunos gestores creen que la venta ha sido indiscriminada. Christian Heck, de First Eagle Investments, considera que el mercado ha lanzado “al bebé con el agua sucia” en algunas partes del sector. Es decir, ha castigado a todo el software sin distinguir suficientemente entre empresas vulnerables y compañías realmente integradas en los procesos críticos de sus clientes.

La cuestión ya no es si el software será afectado por la IA. Lo será. La clave está en identificar qué compañías serán desplazadas y cuáles saldrán reforzadas.

Workday, un ejemplo de castigo excesivo

Uno de los nombres que First Eagle considera injustamente castigado es Workday. La compañía ofrece soluciones de gestión de capital humano, contratación, incorporación de empleados, beneficios y compensación, y presta servicio a aproximadamente dos tercios de las empresas del Fortune 500.

Para Heck y Julien Albertini, Workday tiene un atractivo importante: está profundamente integrada en las grandes corporaciones y funciona como un sistema de registro, es decir, una base de datos principal para información empresarial crítica. Ese tipo de posición hace más difícil que un cliente sustituya la plataforma de forma rápida o impulsiva.

La acción, sin embargo, ha sufrido una fuerte corrección y cotiza más de un 50% por debajo de sus máximos recientes. Además, según los datos citados, su múltiplo de beneficios esperados se sitúa muy por debajo del S&P 500, lo que refuerza el argumento de valoración para los gestores más selectivos.

Qué buscan ahora los inversores

Los inversores que están revisando el sector no quieren comprar software de forma indiscriminada. Buscan compañías con moat competitivo, marca fuerte, datos propietarios y una posición profundamente integrada dentro de la operativa de sus clientes.

Ese enfoque es importante porque no todas las empresas de software tienen la misma protección frente a la IA. Las más expuestas a funciones fácilmente automatizables pueden sufrir. En cambio, las que gestionan procesos esenciales, bases de datos críticas o flujos de trabajo complejos pueden conservar más poder de permanencia.

El software está dejando de ser una apuesta automática de crecimiento. Ahora vuelve a ser un terreno para selección fina de compañías.

Adobe recupera interés tras el castigo

Otro nombre que empieza a recibir más atención es Adobe. JPMorgan la ha señalado recientemente como una oportunidad de compra, y la compañía ha recuperado parte del terreno perdido durante abril.

El consejo de Adobe también ha reforzado la confianza en el negocio al autorizar un nuevo programa de recompra de acciones por 25.000 millones de dólares. Además, comentarios favorables de Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia, sobre el potencial de los sistemas agénticos para elevar el trabajo de los creadores han ayudado a mejorar el tono sobre la compañía.

La tesis en Adobe pasa por una idea central: la IA puede ser una amenaza para determinadas funciones, pero también una herramienta capaz de ampliar el valor de sus productos si la compañía consigue integrarla bien en sus soluciones creativas.

Otros nombres bajo vigilancia

Gil Luria, analista de D.A. Davidson, destaca compañías como ServiceNow, Dynatrace y Box. Según su visión, cotizan por debajo de 20 veces flujo de caja, mantienen crecimiento razonable y muestran resiliencia dentro de sus respectivas categorías.

Aunque ServiceNow arrastró al sector a la baja tras una fuerte caída, Luria sostiene que sigue siendo líder en su categoría, al igual que los otros nombres que menciona. También mantiene una visión favorable sobre Microsoft, Oracle y Snowflake.

Su mensaje no es que todo el sector sea atractivo. Al contrario: reconoce que muchas compañías de software serán disruptadas y algunas quedarán por el camino. Pero, como en otras fases de cambio tecnológico, habrá empresas que consigan adaptarse y seguir creciendo.

Del crecimiento automático a la selección de valor

La lectura de fondo es que el software ha cambiado de fase. Durante años fue tratado como un sector de crecimiento casi inevitable, apoyado en ingresos recurrentes, márgenes elevados y fuerte expansión digital. Ahora, la inteligencia artificial ha obligado al mercado a separar mejor entre ganadores y perdedores.

Para los inversores de valor, esa corrección abre una ventana interesante. Las caídas han sido fuertes, el pesimismo se ha extendido y algunas compañías con posiciones competitivas relevantes cotizan con descuentos importantes frente a sus niveles anteriores.

La clave será no comprar simplemente porque algo ha caído. El verdadero atractivo está en identificar negocios que sigan siendo imprescindibles para sus clientes, que puedan integrar la IA en lugar de ser sustituidos por ella y que coticen a valoraciones razonables tras el ajuste.

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