Las armas láser ya no son ciencia ficción, y están cambiando la forma en que se valoran las acciones del sector de defensa.
- Las armas láser ya entran en fase operativa.
- El mercado antidrones crece con fuerza.
- Palantir, Elbit y Teledyne aparecen bien posicionadas.
Las armas de energía dirigida, especialmente los sistemas láser de alta potencia y los sistemas de microondas, están dejando de ser una tecnología experimental para convertirse en una nueva categoría relevante dentro del sector defensa.
El punto de partida es económico. Los sistemas actuales de defensa aérea se enfrentan a una asimetría creciente: drones baratos pueden saturar defensas que dependen de interceptores muy costosos. En ataques masivos, los defensores pueden consumir rápidamente inventario valorado en millones de dólares.
Las armas de energía dirigida cambian esa ecuación. Según estimaciones citadas por el Congressional Research Service, los láseres sólidos embarcados pueden disparar con un coste marginal de apenas 1 a 10 dólares por disparo, una diferencia sustancial frente a los misiles interceptores tradicionales. :contentReference[oaicite:0]{index=0}
Israel lidera el despliegue operativo
Israel es el país que más ha avanzado hacia el despliegue real de estas tecnologías. Su sistema Iron Beam, en el que Elbit Systems suministra la fuente láser de alta potencia, fue entregado a las Fuerzas de Defensa de Israel en diciembre de 2025 para integrarse en su red de defensa aérea por capas.
Esto convierte a Israel en el primer país en desplegar un sistema operativo de interceptación láser de alta potencia, según la descripción de su propio Ministerio de Defensa. La urgencia responde al contexto operativo del país, sometido a ataques aéreos de alto volumen desde múltiples frentes.
Estados Unidos también cuenta con varios programas en marcha. La Marina estadounidense, por ejemplo, ha probado el sistema Helios de Lockheed Martin en el destructor USS Preble, con el que logró derribar cuatro drones durante pruebas en el mar.
Un mercado en rápida expansión
Las previsiones de crecimiento para este segmento son elevadas, aunque todavía varían mucho según la fuente y el perímetro considerado.
La consultora Imarc estima que el mercado global de armas de energía dirigida, incluyendo sistemas láser y de microondas para distintas misiones, rondaba los 10.000 millones de dólares en 2025 y podría alcanzar los 35.300 millones en 2034, con una tasa anual compuesta superior al 15%.
Por su parte, Precedence Research calcula que el mercado global antidrones podría pasar de 2.100 millones de dólares en 2025 a 19.100 millones en 2035, lo que implicaría una tasa anual compuesta cercana al 26%.
El papel clave de la IA y los sensores
Los láseres atraen la mayor parte de la atención, pero la verdadera capa crítica está en la detección, la fusión de sensores y la priorización de amenazas mediante inteligencia artificial.
Un láser de alta potencia solo es eficaz si puede identificar, seguir y priorizar objetivos en movimiento, especialmente ante enjambres de drones. Esto exige integrar en tiempo real datos de radar, sensores electroópticos, infrarrojos y sistemas de radiofrecuencia.
En esta capa destacan compañías como Palantir Technologies y Anduril Industries, que en diciembre de 2024 formaron un consorcio que combina el software Maven de Palantir con la plataforma de autonomía Lattice de Anduril. Esta arquitectura permite conectar sensores y efectores en una imagen operativa común.
En 2025, el Ejército estadounidense seleccionó Lattice como plataforma de control de fuego para el programa Integrated Battle Command System Maneuver, orientado a fusionar datos de sensores, automatizar el control de fuego y reducir el tiempo entre detección y neutralización.
Teledyne Technologies, a través de su división FLIR Defense, también aparece como beneficiaria menos visible. Su sistema antidrones Cerberus XL integra radar 3D de largo alcance, imagen térmica y óptica, y detección de radiofrecuencia, con capacidad para seguir hasta 500 objetivos simultáneamente.
Limitaciones reales de la tecnología
Las armas láser no están exentas de restricciones. La lluvia, la niebla, la arena o el humo pueden dispersar y absorber el haz, reduciendo el alcance efectivo y el tiempo de energía sobre el objetivo.
Los sistemas de microondas de alta potencia son menos vulnerables a algunas condiciones atmosféricas, pero también dependen de la línea de visión, el control del haz, el alcance y el entorno electromagnético.
Otro límite relevante es la gestión térmica. Para disparar de forma repetida, el sistema debe disipar calor con eficacia, algo especialmente complejo en plataformas móviles. Además, el alcance sigue siendo limitado: el Iron Beam israelí está diseñado para interceptar amenazas a unos 10 kilómetros, adecuado para drones, cohetes y morteros, pero no para amenazas de mayor alcance.
Compañías mejor posicionadas
Los grandes contratistas estadounidenses, como Lockheed Martin, RTX y Northrop Grumman, mantienen posiciones relevantes en el desarrollo de armas de energía dirigida.
Sin embargo, la tesis de inversión no se limita a quién produce el rayo láser. También incluye a las compañías que controlan la energía, los sensores, el software de decisión y la integración de sistemas.
Elbit Systems es probablemente la compañía cotizada más cercana a una exposición pura a armas de energía dirigida, por su papel en el Iron Beam. Su cartera de pedidos alcanzó los 28.100 millones de dólares a finales de 2025, frente a los 22.600 millones del año anterior, y su contrato vinculado al Iron Beam ronda los 200 millones de dólares.
Palantir se beneficia del giro estructural de defensa hacia software de decisión, fusión de datos, targeting asistido por IA y coordinación del campo de batalla. Teledyne, aunque suele clasificarse como compañía de sensórica industrial, está integrada en la cadena de detección antidrones mediante sistemas ya utilizados en escenarios activos.
Valoración: las armas láser y de energía dirigida pueden alterar la economía de la defensa aérea, pero los ganadores no serán solo los fabricantes del haz. La mayor oportunidad está en la integración completa: energía, sensores, software, inteligencia artificial y control de fuego. En ese contexto, Elbit destaca por su exposición directa, mientras que Palantir y Teledyne ofrecen ángulos atractivos en la capa de inteligencia, sensores y arquitectura operacional.