Julius Baer ve más potencial en ciberseguridad pese al ruido de la IA agente
- Julius Baer mantiene una visión constructiva sobre ciberseguridad pese al ruido que está generando la IA agente en el software.
- La inteligencia artificial refuerza la defensa, pero también eleva el nivel de sofisticación de los ataques.
- Los proveedores heredados corren el riesgo de quedarse atrás, mientras las plataformas que integren bien la IA pueden consolidar liderazgo.
La irrupción de la inteligencia artificial agente ha desplazado el foco del mercado hacia el riesgo de disrupción en muchas áreas del software, aunque la guerra entre Estados Unidos e Irán haya relegado temporalmente ese debate a un segundo plano. Pero el fondo del asunto sigue intacto. Según Carsten Menke, responsable de Next Generation Research en Julius Baer, la ciberseguridad continúa siendo una de las áreas mejor posicionadas para resistir este cambio, precisamente porque se trata de un segmento crítico, incrustado en la operativa empresarial y cada vez más necesario.
El lanzamiento de nuevos modelos, como Claude Mythos, ha vuelto a poner sobre la mesa una idea clave: la IA es al mismo tiempo una herramienta defensiva y una amenaza potencial. Puede ayudar a detectar vulnerabilidades y amenazas a una escala antes impensable, pero también puede ser utilizada por actores maliciosos para encontrar nuevas formas de explotación. En otras palabras, no estamos ante una solución mágica, sino ante una nueva fase en una guerra tecnológica que no deja de intensificarse.
Una bendición y una maldición al mismo tiempo
Julius Baer insiste en que la inteligencia artificial no es algo completamente nuevo para la industria. Durante los últimos años ya ha ido ganando peso en la mejora de sistemas de protección, detección y respuesta. De hecho, la firma recuerda que, según estudios recientes del sector, las soluciones enriquecidas con IA permiten identificar ataques con mucha más rapidez, reduciendo así el riesgo de sufrir brechas graves.
El problema es que esa ventaja no pertenece solo a los defensores. Los atacantes también pueden aprovechar la misma tecnología para automatizar procesos, localizar puntos débiles con mayor rapidez y lanzar ofensivas más sofisticadas. Eso obliga a las compañías del sector a correr más deprisa. La ciberseguridad siempre ha funcionado como un juego del gato y el ratón, pero con la IA esa dinámica se acelera todavía más.
La conclusión es clara: la IA no elimina el problema de la ciberseguridad, sino que eleva el nivel de exigencia para todos los participantes del sector.
La destrucción creativa vuelve a actuar en el sector
Menke enmarca este proceso dentro de una lógica muy conocida en la industria: la de la destrucción creativa. La historia de la ciberseguridad está llena de proveedores que en su día fueron líderes y acabaron desapareciendo porque sus soluciones dejaron de ser eficaces frente a amenazas cada vez más complejas. Las tecnologías cambian, los vectores de ataque evolucionan y los productos que no se adaptan se vuelven irrelevantes.
En este nuevo ciclo, el riesgo es especialmente claro para los proveedores de soluciones heredadas. Si no incorporan con rapidez capacidades avanzadas de IA, pueden quedarse todavía más rezagados. En cambio, las compañías que sí integren bien estas herramientas tienen muchas más opciones de reforzar su posición competitiva y liderar la próxima fase del sector.
Aquí no basta con vender seguridad tradicional. El mercado va a premiar a quienes sean capaces de ofrecer plataformas más inteligentes, más automatizadas y más eficaces ante un entorno de amenazas cada vez más amplio y complejo.
Los líderes pueden ganar más, pero con más volatilidad
La lectura de inversión de Julius Baer sigue siendo constructiva para la temática de ciberseguridad. La razón es bastante lógica: si el entorno de amenazas se endurece y las empresas necesitan herramientas más sofisticadas, los proveedores mejor posicionados deberían capturar más demanda y mejorar beneficios.
Eso sí, la entidad también reconoce que la volatilidad probablemente seguirá siendo elevada. Cada nuevo titular sobre disrupción de la IA en el software puede provocar oscilaciones fuertes en cotización, especialmente en un mercado que está intentando distinguir entre modelos de negocio realmente defendibles y otros más expuestos a presión competitiva.
No es un sector para ingenuos: la tesis sigue siendo atractiva, pero va a convivir con ruido, rotación y castigo para quienes no demuestren capacidad real de adaptación.
El software crítico tiene más capacidad de resistencia
Más allá de la ciberseguridad, Julius Baer extiende esta reflexión al conjunto del software. La firma considera que los segmentos con más capacidad de resistencia serán aquellos que ofrecen soluciones críticas para la operativa empresarial y que están profundamente integradas en la infraestructura del cliente. Son productos más difíciles de sustituir, con costes de cambio elevados y una utilidad menos cuestionable.
Dentro de ese grupo, la ciberseguridad destaca con claridad. En un entorno donde los ataques se multiplican y la sofisticación crece, la necesidad de protección no disminuye: aumenta. Por eso, aunque la IA esté alterando el mapa competitivo, también puede reforzar el atractivo estructural de los líderes del sector.