Los bancos de Wall Street recomiendan comprar durante la caída del oro

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Capitalbolsa | 03 feb, 2026 17:00
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Puntos clave
  • Tras una caída superior al 11% el viernes, los futuros del oro rebotan y los grandes bancos de Wall Street recomiendan comprar en las debilidades.
  • Según JPMorgan, el impulso alcista de largo plazo del oro sigue intacto y eleva su objetivo de fin de año a 6.300 dólares por onza.
  • Deutsche Bank mantiene un objetivo de 6.000 dólares para 2026 y ve el retroceso reciente como una corrección dentro de una tendencia estructuralmente positiva.

El violento ajuste que sufrió el oro a finales de la semana pasada no ha cambiado el mensaje de varios bancos de Wall Street: si un inversor está infraponderado en el metal, la recomendación es aprovechar las caídas para aumentar exposición. A pesar de la elevada volatilidad de los últimos días, las casas de inversión insisten en que el oro mantiene un sesgo alcista de medio y largo plazo, apoyado por factores estructurales que van más allá de un movimiento puntual de tipos o de nombres en la Reserva Federal.

Un desplome técnico tras el nombramiento de Warsh


Según recoge el artículo original, los futuros de oro llegaron a caer más de un 11% el viernes, perforando con claridad el nivel simbólico de 5.000 dólares la onza. El detonante fue el anuncio del presidente Donald Trump proponiendo a Kevin Warsh como sucesor de Jerome Powell al frente de la Reserva Federal. Esta designación redujo parte de los temores sobre la independencia del banco central, pero al mismo tiempo enfrió el fuerte rally reciente del oro y otros metales preciosos.

A pesar de la sacudida, el mercado ha empezado a estabilizarse. Los futuros del oro repuntaron el lunes, y aunque en el momento descrito en la noticia cedían en torno a un 0,5%, seguían claramente por encima de los mínimos marcados durante la noche. La lectura de los bancos de inversión es que se ha tratado más de un episodio de ajuste rápido que de un cambio de tendencia de fondo.

El mensaje de fondo que trasladan las firmas de Wall Street es que este tipo de correcciones, cuando llegan tras fuertes subidas, suelen abrir ventanas tácticas para entrar o reforzar posiciones, especialmente para quienes llegaban con poco peso en activos reales frente a activos financieros tradicionales.

JPMorgan: impulso estructural y objetivo en 6.300 dólares


El estratega de materias primas de JPMorgan, Gregory Shearer, subraya en su informe que, pese a la volatilidad a corto plazo, el impulso alcista de largo plazo del oro “permanece intacto”. Según explica, el banco sigue “firmemente convencido” de una postura positiva en el metal a medio plazo, apoyándose en una tendencia clara de diversificación de carteras hacia activos reales frente a activos en papel, en un entorno de tipos reales todavía moderados y elevada incertidumbre macro y geopolítica.

Shearer eleva su precio objetivo de fin de año a 6.300 dólares la onza, lo que supone un potencial de subida cercano al 33% frente al nivel al que cotizaba el oro en la mañana del lunes. Además, destaca que la demanda de inversores ha sido incluso más sólida de lo que estimaban anteriormente, en un contexto en el que siguen presentes factores como las compras de bancos centrales, las entradas en ETF respaldados por oro físico y el atractivo del metal como cobertura de cola.

Para JPMorgan, el oro continúa siendo una cobertura de cartera dinámica y multifacética, útil tanto frente a sorpresas inflacionistas como ante episodios de estrés financiero o político. Desde esta óptica, correcciones bruscas como la última se interpretan más como oportunidades para ajustar la asignación que como señales de fin de ciclo.

Deutsche Bank coincide: drivers temáticos intactos


En la misma línea, Deutsche Bank, a través de su estratega Michael Hsueh, mantiene un objetivo de 6.000 dólares por onza para 2026, lo que implica todavía un potencial alcista de en torno al 26% sobre los precios actuales descritos en el artículo. Hsueh insiste en que los impulsores temáticos del oro siguen siendo positivos y que la lógica para que los inversores mantengan o aumenten exposición a metales preciosos no ha cambiado de forma sustancial con la corrección reciente.

El analista compara el escenario actual con otros periodos históricos de debilidad del oro, como la década de 1980 o el año 2013, y concluye que las condiciones de hoy son muy distintas: bancos centrales comprando, mayor peso de ETF de oro en las carteras y un contexto de tipos, deuda y riesgos geopolíticos que favorece mantener una posición estratégica en el metal. Por ello, el mensaje conjunto que se desprende de los grandes bancos es claro: para quien llegue con poco oro en cartera, las caídas recientes se interpretan como una oportunidad para “subir peso” en un activo que sigue siendo uno de los principales refugios globales.

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