Una señal con un 87% de acierto vuelve a advertir de un repunte de la inflación
- El índice de precios del ISM vuelve a lanzar una señal de alerta inflacionista.
- Valuation Rewind advierte de que el riesgo es mayor por las valoraciones elevadas y el alto apalancamiento del mercado.
- El escenario más delicado sería una inflación persistente que obligue a endurecer las condiciones financieras.
Una nueva señal de alerta vuelve a encender las alarmas sobre la inflación en Estados Unidos. Según Valuation Rewind, el ISM Prices Index se situó en mayo en el 82,1%, todavía en niveles históricamente asociados a presiones inflacionistas durante los meses posteriores.
El argumento central del análisis es claro: cuando este indicador supera la zona de 80 puntos, suele anticipar un repunte de la inflación en los tres meses siguientes. Según los cálculos del autor, desde el año 2000 se han producido ocho episodios similares y en el 87,5% de los casos la inflación aumentó en los tres meses posteriores.
Una señal incómoda para la Fed
El informe sostiene que el actual repunte de los precios pagados por las empresas responde a varios factores simultáneos: subidas en el acero y el aluminio, aranceles sobre bienes importados y mayores costes de productos derivados del petróleo por el conflicto en Oriente Medio.
La preocupación es que estos aumentos de costes terminen trasladándose al consumidor final con cierto retraso. Valuation Rewind estima que, si se repite el patrón histórico, la inflación estadounidense podría acercarse de nuevo a la zona del 5% en los próximos meses.
El problema no es solo que la inflación pueda repuntar, sino que lo haría en un momento en el que los mercados descuentan un escenario muy benigno para beneficios, tipos y liquidez.
El autor considera que la Reserva Federal debería prestar más atención al ISM Prices Index como indicador adelantado, en lugar de reaccionar únicamente a datos de inflación ya consolidados. Su tesis es que esperar demasiado puede obligar después a aplicar medidas más duras.
El riesgo no es la inflación aislada, sino el contexto
Valuation Rewind subraya que otros episodios inflacionistas se produjeron en entornos con balances públicos y privados más sólidos. Ahora, en cambio, la economía estadounidense combina deuda pública elevada, costes financieros crecientes, valoraciones bursátiles exigentes y un mercado muy dependiente de la liquidez.
En ese contexto, una inflación persistente podría forzar condiciones financieras más restrictivas. Eso elevaría las tasas de descuento, presionaría las valoraciones y pondría a prueba a los inversores más apalancados.
- Las bolsas quedarían expuestas a una revisión de múltiplos.
- Los bonos de larga duración sufrirían si los tipos permanecen altos más tiempo.
- La política fiscal tendría menos margen por el aumento del coste de la deuda.
- El consumo podría deteriorarse si la inflación vuelve a erosionar la renta real.
La tesis bajista del informe no se basa solo en un dato de inflación, sino en la interacción entre inflación, valoraciones elevadas, apalancamiento y deterioro fiscal.
Un aviso contundente, pero con matices
El análisis concluye con una recomendación muy defensiva: venta fuerte sobre la renta variable amplia y sobre productos de larga duración, como los bonos del Tesoro estadounidense a más de 20 años.
No obstante, el propio autor reconoce varios riesgos para su tesis. La relación histórica entre el ISM Prices Index y la inflación podría ser menos intensa esta vez. Las empresas también podrían absorber parte de los mayores costes reduciendo márgenes, en lugar de trasladarlos completamente al consumidor. Además, acuerdos comerciales, bajadas de aranceles o una normalización de las materias primas podrían suavizar la presión inflacionista.
La clave, por tanto, está en los próximos datos de inflación y en la reacción de la Fed. Si la inflación repunta mientras los mercados siguen valorando un escenario de tipos más bajos y beneficios resistentes, el margen de error será reducido. Si, por el contrario, las presiones de precios se moderan, la señal del ISM podría quedar como una falsa alarma o, al menos, como una advertencia prematura.