Irán afirma que cualquier decisión de reabrir el estrecho de Ormuz depende de consideraciones de seguridad.
- Irán condiciona cualquier reapertura del estrecho de Ormuz a la evolución de la seguridad.
- El tráfico marítimo ha vuelto a niveles mínimos y los envíos de petróleo y gas están prácticamente paralizados.
- Un nuevo alto el fuego podría aliviar temporalmente la situación, aunque persisten serias dudas sobre su duración.
Irán ha asegurado que cualquier decisión sobre la reapertura del estrecho de Ormuz dependerá de consideraciones de seguridad, según informó la agencia Fars citando a una fuente militar.
La declaración confirma que Teherán no contempla, por el momento, una normalización inmediata del tráfico marítimo. El estrecho ha regresado a una situación de cierre de facto después de que Estados Unidos e Irán retomaran los ataques militares y Washington restableciera su bloqueo naval en el otro extremo del paso marítimo.
El tráfico marítimo vuelve a mínimos
Los últimos datos de seguimiento de buques muestran un fuerte descenso de la actividad. Desde el 18 de julio se han registrado menos de diez cruces diarios verificados, una cifra similar a la observada durante los momentos de mayor tensión del conflicto.
Incluso incluyendo posibles tránsitos de la denominada flota en la sombra, el tráfico apenas habría alcanzado entre 13 y 19 embarcaciones diarias durante el fin de semana.
La interrupción está afectando especialmente a los cargamentos energéticos. Los envíos de petróleo y gas a través del estrecho se encuentran prácticamente paralizados y los pocos petroleros que continúan operando están vinculados a Irán o a compradores chinos.
La ausencia de metaneros supone un problema especialmente grave para Qatar, uno de los principales exportadores mundiales de gas natural licuado y altamente dependiente de esta ruta marítima.
Irán vuelve a trasladar la presión a Estados Unidos
Teherán parece estar reproduciendo la estrategia utilizada antes de la firma del anterior alto el fuego. Irán exige concesiones a Washington y permite de forma limitada el paso de algunos buques, utilizando la apertura parcial del estrecho como herramienta de negociación.
Entre las principales demandas iraníes se encontrarían una relajación de las sanciones petroleras y el desbloqueo de activos congelados en el extranjero.
Este planteamiento reduce la probabilidad de una reapertura completa y estable. Incluso en caso de alcanzarse una nueva tregua, el tráfico podría continuar sometido a restricciones, controles selectivos y decisiones discrecionales por parte de las autoridades iraníes.
Trump sopesa una tregua o una escalada militar
Las últimas informaciones apuntan a que Donald Trump estaría valorando entre negociar un nuevo alto el fuego o intensificar la campaña militar contra Irán.
Una guerra a gran escala parece, por ahora, el escenario menos probable, debido a su elevado coste político y económico y a la proximidad de las elecciones legislativas estadounidenses. No obstante, la posibilidad de una escalada sigue presente y mantiene una elevada prima de riesgo en el petróleo.
Un nuevo acuerdo podría provocar una reacción positiva inicial en las bolsas y una corrección de los precios energéticos. Sin embargo, Justin Low advierte de que una segunda tregua no necesariamente resolvería el problema de fondo.
Irán podría volver a realizar una reapertura parcial con fines políticos y prolongar las negociaciones mientras presiona a Estados Unidos para obtener mayores concesiones. Por tanto, cualquier anuncio sobre Ormuz deberá evaluarse con cautela y atendiendo al tráfico real de buques, no únicamente a las declaraciones oficiales.