El oro aguanta el terremoto: la gran corrección no rompe el mercado alcista

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Capitalbolsa | 05 feb, 2026 11:27
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Puntos clave

  • La fuerte corrección de la semana pasada se interpreta, por ahora, como volatilidad dentro de un ciclo alcista del oro.
  • Las grandes casas de inversión mantienen precios objetivo muy elevados para el oro, apoyados en bancos centrales e incertidumbre geopolítica.
  • La plata combina refugio y uso industrial, con una volatilidad extrema que obliga a ser mucho más selectivo.

La histórica liquidación de metales preciosos del viernes ha sacudido a los inversores, pero no ha cambiado el mensaje de fondo de las grandes firmas de análisis: el oro sigue inmerso en un mercado alcista estructural, mientras que la plata afronta un recorrido más accidentado, marcado por una volatilidad muy superior y por su fuerte componente industrial.

El mercado sigue apostando por el oro


Tras el desplome del viernes, el oro al contado cedió parte del rebote registrado a comienzos de semana, pero los grandes bancos de inversión han reiterado su visión positiva. Los estrategas de UBS describen la corrección como una “volatilidad normal dentro de una tendencia alcista estructural”, más que como el fin del mercado alcista. En su opinión, el metal amarillo se encuentra en una fase media-final del ciclo, en la que las subidas a nuevos máximos conviven con caídas intermitentes del 5-8%.

Para UBS, los factores que suelen marcar el techo del oro —tipos reales persistentemente altos, un dólar estructuralmente fuerte, mayor calma geopolítica y una confianza total en los bancos centrales— todavía no se han materializado. Por eso mantienen previsiones muy ambiciosas: el oro podría acercarse a la zona de los 6.200 dólares por onza en el corto plazo y moderarse después, pero dentro de una tendencia de fondo aún constructiva.

En la misma línea, los analistas de Goldman Sachs son claros: siguen viendo un riesgo alcista significativo frente a su objetivo de 5.400 dólares por onza a diciembre de 2026. Su tesis descansa en dos pilares: las compras sostenidas de oro por parte de bancos centrales y el aumento del interés de los inversores privados a través de ETF, a medida que la Reserva Federal recorta tipos y crecen las dudas sobre la independencia del banco central frente a la Casa Blanca.

El equipo de Bank of America también se mantiene optimista y no descarta movimientos hacia la zona de 6.000 dólares en los próximos meses. Eso sí, advierten que la velocidad de las últimas subidas y el repunte de la volatilidad obligan a ser más cuidadosos en las entradas, especialmente tras una fase en la que el oro se ha beneficiado tanto de la depreciación del dólar como de la preocupación por la política monetaria estadounidense.

La plata: refugio, industria y una montaña rusa de precios


Donde hay muchas más dudas es en la plata. El metal vivió un 2025 extraordinario, con subidas anuales cercanas al 150%, pero la corrección de los últimos días ha sido brutal: caídas de casi un 30% desde máximos históricos en cuestión de sesiones, en un contexto que algunos gestores describen ya como “comercio de memificación”, con participación muy intensa de inversores minoristas y ETF temáticos.

UBS recuerda que la plata ha llegado a negociar con una volatilidad en el rango 60-120%. Para justificar posiciones largas en un activo así, el inversor debería exigir retornos esperados del 30-60%, algo que hoy no ven reflejado en los precios actuales. De ahí su mensaje: hacen falta precios más bajos para que la relación rentabilidad-riesgo resulte realmente atractiva.

A esta volatilidad se suma un elemento clave: más de la mitad de la demanda de plata procede de usos industriales (electrónica, paneles solares, dispositivos médicos, automoción…). Precios demasiado elevados tienden a destruir demanda, porque los fabricantes buscan alternativas o reducen el contenido de plata en sus productos para abaratar costes. Los analistas de Goldman Sachs añaden además el problema de la liquidez limitada en el mercado de Londres, que amplifica los movimientos extremos en periodos de estrés.

Desde Bank of America se señala que la plata se había alejado de su “valor justo”, que sitúan en el entorno de 60-70 dólares por onza, por lo que la corrección actual no resulta del todo sorprendente. No obstante, siguen proyectando un déficit de oferta en los próximos años, lo que debería ofrecer un suelo razonable al precio una vez digestada la fase más especulativa del rally.

En resumen, el mensaje que nos trasladan las principales casas es claro: el oro mantiene su narrativa de refugio estratégico en un mundo marcado por la incertidumbre geopolítica y las dudas sobre la política monetaria estadounidense. La plata, en cambio, combina esa condición de refugio con un fuerte componente industrial y un comportamiento de precio mucho más extremo, lo que obliga a los inversores a ser más pacientes, selectivos y conscientes del riesgo antes de aumentar exposición.

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