Cinco razones explican por qué el petróleo no se ha disparado pese a la guerra con Irán

CapitalBolsa
Capitalbolsa | 13 may, 2026 16:52
petroleocb150
Puntos clave
  • La guerra con Irán ha provocado la mayor interrupción de suministro de petróleo de la historia reciente, pero el crudo no se ha disparado tanto como cabría esperar.
  • China ha reducido drásticamente sus importaciones y el mercado partía de un excedente relevante antes del conflicto.
  • La tensión se está reflejando más en los productos refinados que en el precio del crudo.

La guerra con Irán ha provocado una disrupción histórica en el mercado del petróleo, con el cierre casi total del estrecho de Ormuz durante varias semanas. Sin embargo, los precios del crudo no se han disparado en la misma proporción que la magnitud del shock sugeriría. Según el análisis recogido por CNBC, Morgan Stanley y JP Morgan identifican cinco factores que explican por qué el Brent se mantiene en torno a los 108 dólares y el WTI cerca de los 101 dólares, niveles elevados, pero no extremos en términos históricos.

Una interrupción histórica, pero sin pánico total en el crudo

El mercado habría perdido cerca de 1.000 millones de barriles durante las diez semanas en las que Irán ha logrado prácticamente cerrar el estrecho de Ormuz. Morgan Stanley estima además que podría perderse otro volumen similar a lo largo de 2026 por el tiempo necesario para reiniciar campos petrolíferos, reparar refinerías y recolocar la flota de petroleros.

Aun así, los precios no han alcanzado niveles como los de marzo de 2022, cuando el Brent llegó a tocar los 130 dólares tras la invasión rusa de Ucrania. La pregunta del mercado es evidente: si esta es una disrupción mayor, ¿por qué el petróleo no está bastante más alto?

La respuesta no está en un único factor. El mercado está absorbiendo el golpe gracias a menor demanda, reservas previas, más exportaciones fuera de Oriente Medio y expectativas de reapertura de Ormuz.

China ha recortado sus importaciones

El principal motivo es la fuerte caída de las importaciones marítimas de crudo, especialmente por parte de China. Según Morgan Stanley, las importaciones chinas han bajado desde unos 14 millones de barriles diarios hace un año hasta aproximadamente 8,5 millones en la actualidad.

Esto no significa que China haya dejado de recibir cargamentos. La explicación es más compleja: las comercializadoras estatales chinas siguen tomando entregas, pero luego revenden parte de esos cargamentos en el mercado spot, muchas veces antes de que salgan de origen. Este comportamiento ha ayudado a redistribuir oferta y a evitar un repunte aún más violento del crudo.

El mercado partía de un excedente

Otro elemento clave es que el mercado entró en 2026 con un excedente significativo, cercano a 2 millones de barriles diarios. Además, existían inventarios suficientes tanto en tierra como en el mar, junto con reservas estratégicas que podían movilizarse.

Estos colchones se están consumiendo, pero han permitido que el shock sea menos explosivo en el precio del barril que en crisis anteriores. La diferencia es que esa protección no es ilimitada. Si Ormuz sigue cerrado, los inventarios seguirán cayendo y el mercado perderá margen de seguridad.

El mercado ha apostado por una reapertura rápida de Ormuz

Los futuros del petróleo no reflejan solo el precio actual, sino las expectativas sobre las próximas semanas. Una parte importante del mercado ha venido descontando que Estados Unidos e Irán acabarán alcanzando algún acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz.

Los mensajes sobre treguas, conversaciones de paz y la posibilidad de escoltar buques han alimentado esa expectativa. Mientras los inversores crean que Ormuz puede reabrirse pronto, los contratos de futuros tenderán a contener parte del pánico que cabría esperar ante una interrupción física tan grande.

El riesgo está en que esa expectativa sea demasiado optimista. Si el mercado deja de creer en una reapertura rápida, el ajuste de precios podría ser brusco.

Estados Unidos ha elevado sus exportaciones

Los productores fuera de Oriente Medio también han contribuido a amortiguar el shock. Las exportaciones marítimas netas de crudo y productos refinados fuera de la región han aumentado en torno a 5,5 millones de barriles diarios entre abril y mayo.

Estados Unidos ha tenido un papel especialmente importante, con un incremento de unos 3,8 millones de barriles diarios. Esta capacidad de respuesta ha sido superior a lo que muchos analistas habrían previsto al inicio del conflicto y ha ayudado a compensar parte de la pérdida de suministro del Golfo Pérsico.

La verdadera tensión está en los productos refinados

JP Morgan añade una explicación importante: la disrupción no se está expresando solo en el precio del crudo, sino sobre todo en los productos refinados. En Asia, la región más afectada, los precios de derivados como combustibles y productos refinados han subido mucho más que el barril.

Según la firma, mientras el crudo ha avanzado alrededor de un 40% entre enero y abril, los productos refinados en Asia han subido entre un 60% y un 120%. Esto significa que la señal de escasez se está trasladando a lo largo de la cadena de valor, permitiendo que los grandes índices de crudo parezcan menos tensionados de lo que realmente está el mercado energético.

Mirar solo al Brent puede dar una imagen incompleta. La presión real aparece con más claridad en combustibles, refino y productos energéticos finales.

Valoración

La ausencia de un petróleo mucho más alto no significa que la crisis sea menor. Significa que el mercado ha tenido amortiguadores: menor demanda china, excedente inicial, reservas, aumento de exportaciones estadounidenses y esperanza de reapertura de Ormuz. Pero esos factores se debilitan con el paso del tiempo.

JP Morgan contempla que el Brent pueda mantenerse alrededor de los 100 dólares durante el resto del año si el ajuste se produce por destrucción de demanda en productos refinados, más que por otra gran subida del crudo. Esa lectura implica una consecuencia incómoda: el precio del barril puede estabilizarse, pero a costa de menor consumo energético y presión sobre la actividad económica.

En resumen, el petróleo no se ha disparado más porque el mercado todavía confía en una normalización y porque la tensión se está absorbiendo por otras vías. Pero si Ormuz no reabre, los inventarios siguen cayendo y los productos refinados continúan encareciéndose, el riesgo de un nuevo tramo alcista seguirá muy vivo.

contador