BTIG ve posible un rebote táctico del oro tras la fuerte caída
- El oro ha perdido los 4.000 dólares por primera vez este año.
- La fortaleza del dólar y el giro más duro de la Fed pesan sobre el metal.
- BTIG ve posible un rebote táctico, pero no descarta caídas hacia 3.400 dólares.
El oro atraviesa un momento delicado tras caer por debajo de los 4.000 dólares por onza. Según Jamie Chisholm, los futuros del metal precioso intentaban recuperar ese nivel después de haberlo perdido durante la sesión anterior por primera vez en el año.
El detonante principal ha sido la fuerte subida del dólar. Ole Hansen, de Saxo, señala que el billete verde ha marcado máximos de 13 meses, apoyado por el mensaje más restrictivo de la Reserva Federal y por la posibilidad de nuevas subidas de tipos en Estados Unidos.
El dólar vuelve a golpear al oro
El oro no paga intereses. Por eso, cuando suben las expectativas de tipos, aumenta el coste de oportunidad de mantener posiciones en el metal. Este factor pesa aún más en un momento en el que la confianza de los inversores ya está debilitada.
La lectura es clara: una Fed más dura, un dólar más fuerte y tipos reales al alza forman una combinación complicada para el oro. No elimina su atractivo estructural, pero sí reduce su capacidad de avanzar en el corto plazo.
BTIG ve posible un rebote táctico
Jonathan Krinsky, estratega técnico de BTIG, cree que el oro podría estar cerca de un rebote táctico. Su argumento se apoya en indicadores de momento y sentimiento muy deprimidos, además de una cotización que se sitúa alrededor de un 11% por debajo de su media móvil de 200 sesiones.
Ese tipo de configuración suele abrir la puerta a rebotes de corto plazo, especialmente cuando el mercado queda demasiado castigado en poco tiempo. Pero Krinsky no interpreta ese posible rebote como una señal de fondo.
El riesgo sigue abierto hacia 3.400 dólares
Más allá de una reacción puntual, BTIG advierte de que el oro todavía podría seguir corrigiendo. El nivel técnico a vigilar estaría en torno a los 3.400 dólares por onza, zona asociada a la ruptura alcista registrada a mediados de 2025.
Ese escenario no implicaría necesariamente un cambio estructural definitivo, pero sí una corrección más profunda dentro del movimiento previo. Para que el oro estabilice su situación, necesitaría un dólar menos fuerte, menor presión de tipos y una Fed menos agresiva.
En conjunto, el metal precioso entra en una fase de mayor fragilidad. La zona de 4.000 dólares pasa a ser una referencia psicológica importante. Recuperarla ayudaría a estabilizar el gráfico; perderla con claridad puede mantener abierta la presión bajista hacia niveles más bajos.