Ray Dalio revela su jugada: IA sí, pero apostando por los usuarios y no por los gigantes
- Ray Dalio jugaría la temática de IA apostando más por las empresas que la usan que por los grandes desarrolladores.
- Estaría infraponderado en deuda, sobreponderado en oro y “dinero alternativo” y atento al despliegue de infraestructuras eléctricas.
- Favorecería países con menos deuda, buenos mercados de capitales y estado de derecho, citando expresamente a India.
En una reciente entrevista, el fundador de Bridgewater Associates, Ray Dalio, explicó cómo se posicionaría hoy en los mercados si aún estuviera al frente del mayor hedge fund del mundo. Su visión combina exposición a la inteligencia artificial, protección frente al deterioro del dinero fiduciario y una clara preferencia por países con menos deuda y mejores fundamentos institucionales.
Dalio no reniega del “juego de la IA”, pero insiste en que los verdaderos ganadores no serán solo los gigantes tecnológicos, sino las compañías que logren usar la inteligencia artificial para abaratar costes y mejorar radicalmente su eficiencia.
IA sí, pero centrada en los usuarios, no solo en los gigantes
Preguntado por la posible burbuja en torno a la inteligencia artificial, Dalio dejó claro que él participaría en esta temática, pero con un matiz importante: preferiría empresas que integran la IA en su modelo de negocio frente a los llamados hyperscalers, los mega-cap que concentran hoy buena parte del entusiasmo del mercado.
En su opinión, las plataformas que habilitan el uso de la IA y, sobre todo, las compañías capaces de utilizarla para transformar su estructura de costes y su productividad serán quienes capturen el mayor valor a medio y largo plazo. Además, muchas de estas empresas cotizan a múltiplos menos exigentes que las grandes tecnológicas que lideran los índices.
Para Dalio, el foco no debe estar únicamente en quién fabrica la herramienta, sino en quién consigue convertir esa herramienta en margen, crecimiento sostenible y ventaja competitiva.
Menos deuda, más oro y “dinero alternativo”
Otro eje clave de su planteamiento es el entorno de elevados déficits y deuda global. Dalio advierte de que “no hay suficiente dinero” para sostener cómodamente la carga financiera acumulada por los gobiernos y que eso erosiona la confianza en el dinero fiduciario tradicional.
En consecuencia, señala que se posicionaría infraponderado en deuda y sobreponderado en activos alternativos al dinero fiduciario, con especial énfasis en el oro. El metal precioso ha vuelto a marcar máximos históricos en un contexto de dudas sobre el crecimiento, tensiones geopolíticas y expectativas cambiantes sobre tipos de interés.
Además, Dalio menciona que también apostaría por el despliegue de la infraestructura eléctrica, un área que considera estratégica en un mundo más digitalizado, electrificado y dependiente de la IA y los centros de datos.
Países con menos deuda y mejor estructura institucional
Más allá de los activos concretos, Dalio resume en tres puntos lo que un país necesita para ser realmente exitoso: una buena educación que mantenga una sociedad civilizada, mercados de capital eficientes y un estado de derecho sólido que limite los conflictos internos y externos.
Desde esta óptica, se muestra partidario de estar “en los buenos sitios internacionalmente”, es decir, en regiones con menos deuda relativa, estructuras institucionales más estables y marcos legales que favorezcan la inversión a largo plazo. Entre los ejemplos que cita, destaca India como uno de los mercados más interesantes por su combinación de crecimiento potencial, demografía y reforma estructural.
El mensaje implícito es claro: no se trata solo de elegir sectores o temáticas, sino de alinear la cartera con países que cumplan mínimos de estabilidad, reglas claras y capacidad de atraer capital productivo.
Reflexión de Capital Bolsa
Nosotros interpretamos la hoja de ruta de Dalio como una invitación a combinar tres ideas: participar en la revolución de la IA, protegerse ante el riesgo de deuda y dinero fiduciario, y ser muy selectivos con los países en los que se invierte. En la práctica, eso significa no limitarse a los grandes índices tecnológicos, introducir una capa de activos reales y “dinero alternativo” en cartera y revisar con lupa la exposición a economías muy endeudadas.
De cara a los próximos años, una estrategia inspirada en este enfoque podría articularse en tres bloques: compañías que usan la IA para ganar eficiencia, activos refugio como oro y algunas divisas o instrumentos alternativos, y una cesta de países con menos deuda y marcos institucionales más predecibles. La clave, como sugiere Dalio, es que la diversificación no sea solo un eslogan, sino una herramienta real para navegar un entorno de riesgos crecientes.