Rally con aroma a vértigo; Crónica de un mercado que baila sobre la cuerda floja.
Javier Molina, analista de Mercados de eToro
La primera mitad de 2025 va dejando un panorama tan vibrante como contradictorio. El SP500 ha recuperado los 6000 puntos y borra en semanas el desplome del 15% causado por el primer “sobresalto trumpiano”, mientras el dólar se convierte en el “pain-trade” del verano y los activos estadounidenses pasan a la cola del ranking global.
El liderazgo bursátil recae ahora en los mercados desarrollados fuera de Norteamérica, con unos mercados emergentes que les siguen a distancia. El oro brilla como refugio indiscutible y la renta fija europea capta entradas constantes gracias a un BCE que, aunque menos “dovish” de lo previsto, ofrece la señal de dirección que busca el dinero orientado a carry.
Detrás del telón, la macro de Estados Unidos envía mensajes cruzados. El último NFP sumó 139000 nóminas y disipó el susto del mal dato de la ADP, pero la encuesta de hogares restó 696000 empleos y la tasa de participación cayó a mínimos de 2 años. La curva vuelve a señalar el 5% en el de 10 años, recordatorio de que la inflación de servicios y la presión fiscal estrechan el margen de la Fed. En paralelo, la Casa Blanca reclama un recorte de 100pb que nadie considera factible, pero que añade pólvora a la volatilidad de bonos, bolsa y divisa.
Con el mercado aún alcista, las costuras se tensan. El capital ha salido de dividendos, REIT y energía para volcarse en “small caps”, mineras de plata, uranio y los ETF más explosivos, en clara señal de que muchos llegan tarde al rally y quieren ahora pisar el acelerador. La plata es el ejemplo perfecto, rompe al alza, cumple su objetivo técnico y queda expuesta a una corrección que podría atrapar a los recién llegados.
La psicología domina. Frustración por quedarse fuera, aversión a la liquidez y nulo interés por las coberturas definen al inversor minorista, justo cuando los soportes técnicos avisan. El contraste entre la euforia visible y la fragilidad subyacente huele a fin de fiesta. Seguir largos es obligado por tendencia, pero el verdadero riesgo es confundir impulso con inmunidad. Mantener liquidez y un plan de salida es hoy la póliza más barata, pues cuando el consenso es unánime, el giro suele estar cerca.
Los datos de flujo lo confirman. Indicadores en verde intenso muestran euforia minorista mientras el SP500 equiponderado, las small caps y micro caps llevan casi tres años sin marcar nuevos máximos. Al mismo tiempo, el crédito europeo de alta calidad encadena siete semanas de entradas, y los fondos de corta duración acumulan quince, evidencia de que la búsqueda de refugio rentable sigue viva pese al bullicio superficial.
En síntesis, el mercado permanece alcista, pero el vértigo crece. Los techos rara vez nacen de la macro, sino que surgen del exceso de confianza colectiva. Hoy vemos dinero persiguiendo rentabilidades explosivas en los rezagados, retórica política avivando la promesa de “Rocket Fuel” y flujos disciplinados apoyando al crédito, mientras la renta variable camina por la cuerda floja cerca de máximos.
Combinar exposición táctica manteniendo liquidez y “carry de calidad” ofrece la mejor oportunidad de disfrutar del rally sin quedar atrapado cuando la música, inevitablemente, baje el volumen.