Jim Cramer ve a Goldman y Morgan Stanley mucho más baratas de lo que parecen
- Jim Cramer se muestra alcista con Goldman Sachs y Morgan Stanley tras unos resultados trimestrales sólidos.
- Defiende que estas firmas cotizan a múltiplos demasiado bajos frente a otras grandes compañías y al promedio del S&P 500.
- Ve que la banca de inversión “empieza a recibir su merecido” y cree que aún no es tarde para subirse al movimiento.
En su espacio en Mad Money, la periodista Julie Coleman recoge el mensaje de Jim Cramer: tanto Morgan Stanley como Goldman Sachs valen más de lo que el mercado está reconociendo, incluso después del fuerte repunte vivido tras publicar resultados. Para Cramer, no estamos ante entidades “de montaña rusa”, sino ante negocios sólidos, consistentes y con estándares operativos muy altos.
Resultados que convencen a Wall Street
Ambos bancos publicaron sus cuentas trimestrales el jueves y lograron impresionar al mercado. El impulso clave vino de la gestión de patrimonios, un área que aporta recurrencia y estabilidad al beneficio. Tras conocerse los números, las dos entidades alcanzaron nuevos máximos de 52 semanas, con subidas destacadas durante la sesión.
La lectura de Cramer es directa: si los motores más defensivos del negocio (como wealth management) siguen tirando, la valoración actual no refleja el verdadero “peso” de estas franquicias.
La valoración: el argumento central
Cramer insiste en que el mercado está cometiendo un error con la comparativa de múltiplos. A su juicio, Goldman y Morgan Stanley cotizan a ratios inferiores no solo frente a la media del S&P 500, sino incluso frente a compañías defensivas de consumo como Colgate o Procter & Gamble. Y lo califica de “absurdo”, porque considera que estas firmas han demostrado una solidez y disciplina internas que deberían pagarse más caras.
El mensaje de fondo es que la banca de inversión no debería verse como un negocio puramente cíclico y episódico. Con una pata relevante en asesoramiento, mercados, gestión de activos y especialmente gestión de patrimonios, Cramer cree que el mercado está infravalorando su capacidad de generar beneficios en distintos entornos.
La “historia personal” que refuerza el discurso
En el programa, Cramer también tira de anécdota: recuerda cómo, al inicio de su carrera, intentó entrar en Goldman Sachs y fue rechazado repetidas veces. Según relata, terminó logrando la oferta tras insistir durante mucho tiempo y después de demostrar a los reclutadores un conocimiento profundo del mercado de acciones, además de contar con una posible propuesta de Morgan Stanley.
Esa experiencia la utiliza para subrayar la idea de “estándares altísimos”: si estas casas son tan exigentes por dentro, el mercado debería ser menos ciclotímico por fuera a la hora de valorarlas.
¿Sigue habiendo recorrido?
Cramer cree que el sector “por fin está empezando a recibir su merecido” y sugiere que las ganancias podrían continuar. Su frase es clara: él avisará cuando sea demasiado tarde, pero ahora mismo considera que todavía no hemos llegado a ese punto.
Nuestra lectura práctica: cuando un valor rompe máximos de 52 semanas tras resultados y el mercado empieza a reconsiderar múltiplos, suele abrirse una fase de tendencia donde las correcciones son menos profundas y se compran más rápido. Eso sí, después de un día fuerte, lo habitual es que aparezcan pausas o retrocesos técnicos: el punto clave es si el precio consolida arriba en lugar de devolver todo el movimiento.