Europa abre sin fuerza: el mercado ya duda de la tregua con Irán y de la reapertura de Ormuz
- Europa apunta a una apertura casi plana, mientras el mercado empieza a cuestionar la solidez de la tregua entre EE.UU. e Irán.
- El verdadero punto crítico sigue siendo Ormuz: sin una reapertura real del estrecho, la confianza no terminará de consolidarse.
- El repunte del crudo y la incertidumbre geopolítica siguen condicionando las expectativas sobre inflación, crecimiento y bancos centrales.
| Más suben Ibex 35 | |||
|---|---|---|---|
| Amadeus-A | 50,50€ | 2,00 | 3,96% |
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| Más bajan Ibex 35 | |||
| Acciona Energí... | 21,84€ | -0,72 | -3,30% |
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| Acerinox | 13,30€ | -0,30 | -2,26% |
| BBVA | 19,54€ | -0,44 | -2,25% |
La sesión arranca con un tono de mayor cautela. Los futuros europeos vienen prácticamente planos, con el EuroStoxx cediendo un 0,1%, mientras que los futuros del S&P 500 retroceden un 0,15%. En Asia también domina la prudencia, con caídas del 0,6% en el Nikkei y del 1,7% en el Kospi. El motivo es evidente: tras el fuerte alivio inicial, los inversores empiezan a dudar de la credibilidad de la tregua de dos semanas en la guerra de Irán y, sobre todo, de la reapertura efectiva del estrecho de Ormuz.
El mercado necesita ahora hechos, no titulares. La reacción de ayer fue muy potente, con desplome del crudo, fuerte rebote de las bolsas y caídas muy intensas de las rentabilidades de la deuda, especialmente en Europa. Pero ese movimiento se apoyó en la idea de que el alto el fuego podía abrir una vía real de distensión. Hoy esa lectura se enfría, porque siguen apareciendo señales contradictorias tanto sobre el cumplimiento de la tregua como sobre la situación del tráfico marítimo en la principal arteria energética del mundo.
Ormuz sigue siendo la pieza clave
Entre los elementos que más pueden ayudar a recuperar la confianza inversora hay dos que sobresalen por encima del resto: que el alto el fuego sea real y que el tráfico por el estrecho de Ormuz vuelva a la normalidad de forma verificable. De momento, ninguna de las dos cosas está clara. Ayer convivieron mensajes completamente opuestos: por un lado, la Casa Blanca defendía que el paso estaba abierto; por otro, Irán deslizó primero que exigiría pagos en criptodivisas para permitir el tránsito y después llegó a afirmar que mantendría el estrecho cerrado por la supuesta violación del acuerdo.
Ese es el núcleo del problema: sin reapertura efectiva de Ormuz, el mercado no puede dar por superada la crisis, aunque haya una tregua sobre el papel.
Más allá de la navegación, el mercado tendrá que evaluar también el daño real sufrido por las infraestructuras energéticas para medir cuánto tiempo necesitará el Brent para regresar a los niveles previos al conflicto, si es que lo hace. Por ahora, el barril rebota de nuevo y se mueve cerca de los 97 dólares, todavía muy por encima de la zona anterior a la guerra. Eso es relevante porque condiciona directamente las perspectivas de inflación y crecimiento, y por extensión la respuesta de los bancos centrales.
Mercado prudente pese al rebote de ayer
La reacción positiva inicial fue muy intensa. Ayer el crudo llegó a caer en torno a un 13%, las bolsas subieron entre un 2% y un 5% y las TIRes bajaron con fuerza, especialmente en Europa, con el bono alemán a dos años cediendo 23 puntos básicos y el bono a diez años otros 14 puntos básicos. Pero hay varias razones para no confiarse demasiado. El petróleo sigue claramente por encima de los niveles previos al conflicto, continúan apareciendo noticias de ataques en la región y el mercado se aproxima otra vez a máximos históricos sin que el riesgo geopolítico se haya disipado de verdad.
Además, siguen acumulándose elementos de tensión: ataques en Kuwait, Emiratos Árabes Unidos e Irán, la continuidad de los ataques israelíes sobre Hezbolá, el ataque a un gasoducto clave saudí y la amenaza estadounidense de imponer aranceles del 50% a países que suministren armas a Irán. A ello se suma el mensaje de Trump, que esta mañana insistía en que mantendrá todo su equipamiento militar en la zona hasta lograr un acuerdo de paz “real”.
Por si fuera poco, también se deteriora la relación entre Trump y la OTAN. Las amenazas de retirada de tropas de ciertos países europeos añaden una nueva capa de incertidumbre estratégica en un momento ya muy delicado. No es un factor de impacto inmediato para la sesión, pero sí refuerza la percepción de un entorno internacional mucho más volátil e impredecible.
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Inflación y agenda macro del día
En el plano macro, la atención se dirigirá hoy a Estados Unidos. Destacan el deflactor subyacente del consumo privado, la medida de inflación preferida por la Fed, que en febrero podría situarse en torno al 3,0%; el dato semanal de solicitudes de desempleo, esperado en 210.000; y la lectura final del PIB del cuarto trimestre de 2025, junto con su componente de consumo privado.
El mercado observará esas cifras con una idea muy concreta en mente: comprobar hasta qué punto la presión energética puede complicar el margen de actuación de los bancos centrales. A día de hoy, las expectativas ya han cambiado de forma notable. En Estados Unidos el mercado descuenta muchas menos bajadas de tipos que antes del conflicto, mientras que en Europa incluso se ha empezado a poner en precio un escenario más restrictivo si la energía sigue trasladándose a inflación.
La conclusión es clara: el rebote de ayer fue un respiro, no una solución. Mientras no haya una tregua creíble y una reapertura real de Ormuz, el mercado seguirá expuesto a giros bruscos, con el crudo marcando el tono y la confianza moviéndose a golpe de titular.