Desaceleración global sí, recesión no...así es cómo hay que invertir

Europa Press

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Capitalbolsa | 11 sep, 2019 15:11 - Actualizado: 09:08
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Diaphanum cree que el crecimiento global en 2019 se situará por encima del 3%, gracias al empuje de países emergentes y el buen tono de EE.UU., que resiste frente a una eurozona debilitada, y no ve riesgo de recesión, según las perspectivas económicas del segundo semestre elaboradas por la sociedad de valores.

La guerra comercial será el principal catalizador de los mercados en los próximos meses; la Administración Trump aumentará los aranceles a todas las importaciones a partir de diciembre y seguirá presionando a la Fed para que adopte una política monetaria más laxa, con el objetivo de mantener una economía robusta y los mercados en calma antes de las elecciones presidenciales de noviembre de 2020, según los expertos de Diaphanum.

Paralelamente, el desenlace final del Brexit, las revueltas de Hong-Kong, los problemas políticos en España e Italia y la amenaza a una nueva suspensión de pagos de Argentina son otros temas políticos que podrían tener cierta incidencia en los mercados de cara a los próximos meses.

En la eurozona, el crecimiento se verá penalizado en la recta final de 2019 por los efectos negativos de la guerra comercial. La economía española se enfrenta a una ralentización más suave de lo esperado que le permitirá mantenerse por encima de la media continental y con un menor nivel de precios. El principal desequilibrio para la economía española, en el corto y medio plazo, seguirá siendo el persistente elevado desempleo, con un mercado laboral que pierde el dinamismo de trimestres anteriores, junto al endeudamiento y el déficit público.

En el escenario actual del mercado, "en la mayor parte de los activos de renta fija en euros se pueden producir pérdidas en los próximos meses, por lo que la tesorería es una buena alternativa además reduce la volatilidad de las carteras y permite aprovechar oportunidades de inversión", ha explicado el director de inversiones de Diaphanum, Miguel Ángel García.

Las rentabilidades por dividendo, salvo en EE.UU., son muy atractivas

El retorno será "nulo o ligeramente negativo" ya que en el mercado interbancario y las Letras del Tesoro tienen rentabilidades negativas influidas por la tasa de facilidad de depósitos en el BCE. En este escenario, los fondos monetarios, aunque verán menguado su rendimiento por las comisiones, pueden ser una buena alternativa por su fiscalidad, junto a los depósitos, ha asegurado García.

Por otro parte, Diaphanum tiene una visión positiva sobre la renta variable americana y emergente y en activos alternativos, frente a una visión neutral en renta fija corporativa y muy negativa en deuda gubernamental, ya que la rentabilidad de los bonos europeos se encuentra en mínimos históricos, por la compra de bonos por parte del BCE.

En el caso de la renta fija corporativa, Diaphanum ve oportunidades en los 'high yield' de EE.UU. y Europa. "Es necesaria una diversificación adecuada por lo que es recomendable comprarlos vía fondos", señala Javier Riaño, miembro del equipo de inversiones de Diaphanum.

En el caso de la renta variable, el excelente comportamiento de las bolsas hace que la relación entre las cotizaciones y los resultados (PER) esté ligeramente por debajo de la media histórica. "Las rentabilidades por dividendo, salvo en EE.UU., son muy atractivas, en comparación con el retorno que se puede obtener con la renta fija", ha señalado García.

Diaphanum recomienda sobreponderar tecnología, materiales y consumo no cíclico e infraponderar sector financiero. Los fondos alternativos de alta liquidez y volatilidad baja, con escasa expectativa de retorno y como sustitutos de los bonos gubernamentales, se configuran como una buena solución, según la firma.

En el mercado de divisas, considera que la alta actividad económica de la economía americana y los diferenciales de las rentabilidades de los bonos juegan a favor de la divisa americana, mientras que las expectativas de más bajadas de tipos de la FED, el déficit por cuenta corriente de EE.UU. y la presión política serían factores negativos.