Wall Street resiste el ruido geopolítico: los beneficios del S&P 500 baten previsiones
- Los resultados del S&P 500 arrancan mejor de lo esperado, con un crecimiento del BPA del 14% interanual.
- El tono de las compañías se vuelve algo más prudente por el conflicto en Irán y el repunte del petróleo.
- La gran prueba llega ahora con los resultados de las grandes tecnológicas y el foco en el gasto en inteligencia artificial.
La temporada de resultados en Wall Street avanza con una lectura mejor de lo que sugería el ruido geopolítico. Según el último seguimiento de resultados de Bank of America, con 140 compañías del S&P 500 ya publicadas —aproximadamente un tercio de los beneficios del índice—, las cifras muestran una resistencia notable.
El 73% de las empresas ha superado las previsiones de beneficio por acción, el 79% ha batido en ingresos y el 62% ha superado ambas métricas. Son porcentajes superiores a la media histórica de esta fase de la temporada y también mejores que los registrados el trimestre anterior.
Los beneficios aguantan mejor de lo previsto
El crecimiento del beneficio por acción del S&P 500 para el primer trimestre se sitúa ahora en torno al 14% interanual, frente al 12% estimado una semana antes. Además, los beneficios comunicados han superado el consenso en un 11% agregado, o un 9% si se excluye el fuerte impacto positivo de Micron.
Esta mejora confirma que, por ahora, el tejido empresarial estadounidense mantiene una base de beneficios sólida. La tecnología sigue liderando el crecimiento, pero Bank of America también apunta a una posible mejora en otras áreas del mercado durante la segunda mitad del año.
El dato relevante no es solo que las compañías estén batiendo previsiones, sino que las estimaciones de beneficios para 2026 todavía no han sido recortadas pese al impacto del petróleo y la guerra en Irán.
Más cautela por Irán y el petróleo
La parte menos cómoda del informe está en el tono de las compañías. Bank of America detecta una ligera pérdida de confianza en los mensajes corporativos, aunque no por una caída visible de la demanda, sino por la incertidumbre asociada al conflicto en Irán y al encarecimiento de la energía.
Más del 70% de las compañías del S&P 500 que han presentado resultados en abril han mencionado Irán o el petróleo, una proporción que duplica las referencias a los aranceles. El impacto más directo aparece en aerolíneas y sectores intensivos en combustible, mientras que en consumo todavía no se observa un deterioro generalizado.
Bank of America señala que los costes energéticos representan menos del 5% de los costes operativos agregados del S&P 500. Por tanto, el golpe no es uniforme. Energía se beneficia, algunos sectores industriales pueden resistir, pero consumo, transporte y compañías con costes logísticos elevados quedan más expuestos si el petróleo sigue tensionado.
El mercado premia menos y castiga más
La reacción bursátil también deja un mensaje interesante. Las compañías que baten tanto en ingresos como en beneficios están superando al S&P 500 en torno a 1 punto porcentual al día siguiente de publicar, algo por debajo de la media histórica. En cambio, las que fallan en ambas métricas están siendo castigadas con más dureza de lo habitual.
Esto sugiere que el mercado no está eufórico, sino selectivo. Los inversores premian las buenas cifras, pero exigen más visibilidad y penalizan con rapidez cualquier decepción. En un entorno de petróleo caro, bancos centrales prudentes y valoraciones exigentes, ya no basta con cumplir: hay que batir y convencer.
Wall Street sigue apoyado por los beneficios, pero el margen de error se ha reducido. El mercado está dispuesto a comprar calidad, no complacencia.
La inteligencia artificial vuelve al centro de la escena
La semana más importante de la temporada llega ahora. Unas 180 compañías del S&P 500, que representan alrededor del 40% de los beneficios del índice, publicarán resultados. El foco estará especialmente en Amazon, Alphabet, Microsoft y Meta, las grandes tecnológicas que concentran buena parte de las expectativas sobre inteligencia artificial.
Bank of America estima que los grandes hyperscalers —Microsoft, Amazon, Alphabet, Meta y Oracle— invertirán unos 680.000 millones de dólares en capex en 2026, un 64% más que el año anterior. La cifra ya ha sido revisada al alza cerca de un 30% desde comienzos de año.
El mercado quiere comprobar si este enorme gasto en IA empieza a traducirse en ingresos, productividad y ventajas competitivas reales. El riesgo es que el capex absorba una proporción cada vez mayor del flujo de caja operativo. Según Bank of America, en 2026 podría superar el 90% del flujo de caja operativo de este grupo de compañías.
Una temporada fuerte, pero no exenta de riesgos
La conclusión es que los fundamentales corporativos siguen aguantando. Los beneficios baten previsiones, las ventas resisten y las estimaciones para 2026 no se han deteriorado. Sin embargo, el tono de las compañías empieza a incorporar más cautela, especialmente por el petróleo, Irán y la incertidumbre macroeconómica.
Para los inversores, la lectura es clara: la temporada de resultados está siendo mejor de lo esperado, pero la siguiente fase será más exigente. Las grandes tecnológicas deberán justificar sus valoraciones y demostrar que el gasto masivo en inteligencia artificial no es solo una carrera de inversión, sino una fuente real de crecimiento rentable.
En conjunto, el informe de Bank of America deja una imagen razonablemente constructiva para la bolsa estadounidense. Wall Street no está subiendo sobre el vacío: los beneficios acompañan. Pero el mercado empieza a pedir más calidad en las guías, más disciplina en el gasto y más pruebas de que el shock energético no terminará golpeando al consumo y los márgenes en los próximos trimestres.