Oracle es el principal foco de atención hoy en las bolsas. Analicemos qué es lo que está pasando con la compañía.
- Oracle supera expectativas en su RPO, pero el mercado castiga su estrategia de financiación.
- Las acciones caen más del 11% en el after-hours pese al crecimiento del negocio en la nube.
- El elevado capex y el aumento de riesgo percibido en CDS presionan al sentimiento inversor.
Las cifras trimestrales de Oracle dejaron un sabor agridulce en el mercado, con una reacción claramente negativa a pesar de presentar datos sólidos en varias métricas clave. El nerviosismo en torno al modelo de financiación de sus inversiones en inteligencia artificial continúa pesando sobre la acción, que llegó a caer un 11,6% en las operaciones posteriores al cierre.
El dato más seguido por los analistas —las obligaciones de desempeño pendientes (RPO)— sorprendió positivamente. Oracle elevó esta métrica hasta 523.000 millones de dólares, muy por encima de los 502.000 millones previstos y un crecimiento del 438% interanual. Según la compañía, nuevos contratos con Meta y Nvidia contribuyeron a este avance, evidenciando una mayor diversificación más allá de su cliente clave, OpenAI.
Sin embargo, como suele ocurrir en el sector tecnológico, las buenas noticias no lograron contrarrestar las dudas sobre la sostenibilidad financiera del crecimiento. Para convertir ese gigantesco RPO en ingresos, Oracle deberá invertir miles de millones de dólares en infraestructura de IA en los próximos años, un esfuerzo que muchos analistas consideran arriesgado por su impacto en la deuda.
El director financiero, Doug Kehring, trató de enviar un mensaje tranquilizador: Oracle, dijo, tiene acceso a múltiples fuentes de financiación —deuda pública y privada, además de arrendamientos—, lo que le permitiría endeudarse “mucho menos de lo previsto”. Añadió que algunos clientes aportan sus propios chips, lo que reduce el capex, y reafirmó el compromiso de mantener una calificación crediticia de grado de inversión.
A nivel operativo, Oracle registró 16.100 millones de dólares en ingresos, ligeramente por debajo de las estimaciones, pero aún un 13% más que el año anterior. El negocio en la nube creció un 33% en moneda constante hasta los 8.000 millones. El beneficio ajustado alcanzó los 2,26 dólares por acción, impulsado por la venta de su participación en Ampere Computing a SoftBank, operación que generó una plusvalía de 2.700 millones.
De cara al trimestre en curso, la compañía prevé que los ingresos en la nube aumenten entre un 37% y 41% en moneda constante, mientras que el crecimiento total de ingresos se situaría entre el 16% y 18%.
Pese a estas previsiones, el sentimiento no mejora. Los credit default swaps de Oracle muestran un deterioro acusado, reflejando un aumento del riesgo percibido. El mercado tampoco pasó por alto el dato de capex: 12.000 millones en el segundo trimestre, muy por encima de lo esperado, y una guía revisada al alza para 2026, hasta los 50.000 millones.
Tras el entusiasmo que generó la cifra de 455.000 millones en ingresos contratados de IA el trimestre pasado, la acción ha vuelto a enfrentarse a la realidad: la estrategia de inversión masiva y la dependencia del ecosistema de IA siguen siendo motivo de cautela entre los inversores.