PMI de servicios de España octubre 41,4 vs 40,0 esperado y 42,4 anterior
La desaceleración del sector servicios español continuó agudizándose en octubre, y tanto la actividad como los nuevos pedidos cayeron al ritmo más rápido desde mayo pasado. El aumento de las infecciones por la enfermedad mundial del coronavirus 2019 (la COVID-19) y la preocupación general entre los clientes tuvieron un impacto negativo en la actividad.
A raíz de la disminución de las cargas de trabajo, los niveles de personal continuaron recortándose, mientras que los márgenes de beneficios se mantuvieron bajo presión debido a una marcada reducción de los precios cobrados.
El Índice de Actividad Comercial, que se basa en una sola pregunta en la que se solicita a las empresas que comenten sobre la evolución de su actividad con respecto del mes anterior, se situó en el nivel 41.4 en octubre, por debajo de 42.4 registrado en el mes anterior, indicando la lectura más baja desde mayo pasado.
Las empresas informaron ampliamente que la actividad se vio afectada por la disminución de los niveles de nuevos pedidos recibidos. La COVID-19 siguió siendo el factor dominante que afecta a la demanda, y las empresas indicaron que el aumento de las tasas de infección y la preocupación en general entre los consumidores con respecto a la pandemia están teniendo un impacto en las ventas. También se informó que las cifras del turismo fueron bastante bajas, lo cual tuvo un impacto negativo en los negocios procedentes del extranjero. Los nuevos pedidos procedentes del exterior se redujeron en octubre por decimoctavo mes consecutivo y de nuevo a un ritmo fuerte.
Dado que los volúmenes de nuevos pedidos recibidos continuaron disminuyendo, las empresas de servicios pudieron cómodamente poner al día las cargas de trabajo en general. Los últimos datos mostraron que los trabajos atrasados se redujeron por octavo mes consecutivo, y el ritmo de contracción fue el más pronunciado desde mayo pasado. En consecuencia, las empresas optaron por reducir sus plantillas, extendiendo el período actual de contracción a ocho meses, aunque al ritmo más débil en dicha secuencia.
A pesar de esta nueva caída en las cifras del empleo, algunos de los encuestados informaron que el incremento de los costes laborales fue un factor responsable del aumento de los gastos operativos. También hubo algunas informaciones sobre el aumento de los costes del transporte. En general, se ha registrado una inflación durante cinco meses consecutivos, y el último aumento de los precios pagados volvió a ser sólido.
No obstante, las empresas no pudieron repercutir el aumento de sus costes a los clientes. Los precios medios cobrados se redujeron por octavo mes consecutivo, y la tasa de deflación volvió a ser sólida a pesar de haberse ralentizado hasta el nivel más bajo desde junio pasado. La falta de demanda y las continuas presiones competitivas continuaron afectando los precios cobrados.
De cara a los próximos doce meses, la confianza empresarial fue un poco más fuerte y alcanzó su nivel más alto desde junio pasado. Las empresas que se muestran optimistas sobre el futuro mencionaron las esperanzas de una fuerte recuperación de la demanda y de las ventas una vez que se controle la situación actual por la COVID-19. No obstante, persistieron las preocupaciones sobre los daños más duraderos de la pandemia y perdura una incertidumbre considerable sobre la naturaleza y trayectoria a corto plazo de la COVID-19.
La economía del sector privado de España siguió contrayéndose marcadamente en octubre. El Índice Compuesto de Actividad Total* ajustado estacionalmente cayó del nivel 44.3 registrado en septiembre hasta 44.1, su mínima de cinco meses, y se situó por debajo del nivel de ausencia de cambios de 50.0 por tercer mes consecutivo.
Una vez más, hubo tendencias notablemente diferentes entre la producción manufacturera y la actividad del sector servicios. Por un lado, la producción manufacturera aumentó hasta su máxima de los últimos tres meses. Por el contrario, la actividad del sector servicios se contrajo al ritmo más fuerte desde mayo pasado.
La mayor vulnerabilidad del sector servicios con respecto al impacto económico adverso de la COVID-19 se reflejó en los últimos datos de los nuevos pedidos recibidos. Se registró una considerable caída mensual de los nuevos pedidos recibidos en el sector servicios, la cuarta caída consecutiva, en contraste con un retorno a un crecimiento modesto de los nuevos pedidos recibidos en el sector manufacturero.
Dado que los pedidos pendientes de realización en la economía del sector privado se mantuvieron por debajo de los niveles anteriores a la COVID, se registraron nuevamente pérdidas de empleo. No obstante, los recortes de empleo se centraron principalmente en el sector servicios. Con respecto a los costes, los gastos operativos continuaron al alza, aumentando por quinto mes consecutivo. No obstante, los márgenes de beneficios continuaron bajo presión debido a un nuevo declive de los precios de venta en la economía del sector privado en su conjunto.