Más sombras que luces en la industria europea al despedir el año
- La industria europea vuelve a flaquear al cierre de 2025.
- PMI manufacturero en 48,8, mínimos de nueve meses.
- Optimismo a 12 meses, pese al deterioro actual.
El cierre de 2025 deja una señal incómoda para la industria europea. Tras varios meses de estabilización, el sector manufacturero de la zona euro vuelve a mostrar signos claros de debilidad, con una caída de la producción por primera vez desde febrero del año pasado. Así lo reflejan los últimos datos del índice PMI manufacturero, elaborados por S&P Global junto a Hamburg Commercial Bank (HCOB).
El PMI manufacturero se situó en 48,8 puntos en diciembre, frente a los 49,6 de noviembre, lo que supone su nivel más bajo en nueve meses y confirma que el sector sigue en terreno contractivo, por debajo del umbral de 50 que separa expansión de contracción.
La producción y los pedidos vuelven a deteriorarse
El retroceso no se limita al índice general. El PMI de producción manufacturera cayó hasta 48,9, mínimos de diez meses, poniendo fin a una racha de nueve meses consecutivos de crecimiento. La razón principal es clara: la demanda vuelve a enfriarse.
Los nuevos pedidos se contrajeron al ritmo más intenso en casi un año, con especial debilidad en la demanda internacional. Las exportaciones han sido uno de los principales lastres, reflejando un entorno global todavía frágil y una menor tracción de los clientes extranjeros.
A pesar de los descuentos en precios, las ventas no reaccionan. El deterioro comercial se ha intensificado incluso en un contexto de mayor presión en los costes de producción.
Costes al alza y tensiones en la cadena de suministro
Uno de los elementos más llamativos del informe es el repunte de la inflación de los costes. Los precios de los insumos aumentaron por segundo mes consecutivo y lo hicieron al ritmo más rápido en casi dieciséis meses. Este encarecimiento no viene tanto de la energía, sino del fuerte aumento en los precios de metales industriales como el cobre o el estaño.
Además, vuelven a aparecer problemas en la cadena de suministro. Los plazos de entrega de los proveedores se alargaron en diciembre al ritmo más elevado desde octubre de 2022, un factor que limita la capacidad de las empresas para ajustar precios y márgenes.
Empleo a la baja, pero confianza sorprendentemente alta
El ajuste también continúa en el empleo. La industria europea encadena ya más de dos años y medio reduciendo plantillas, una señal coherente con la debilidad de la actividad y la cautela empresarial. Al mismo tiempo, los pedidos pendientes disminuyen, lo que indica que existe capacidad suficiente para atender la producción actual.
Lo más llamativo del informe es que, pese al contexto actual, la confianza empresarial mejora. Las expectativas de producción a doce meses son las más elevadas desde febrero de 2022.
Según explica el economista jefe de HCOB, Cyrus de la Rubia, esta mejora del sentimiento se apoya en la expectativa de un mayor estímulo fiscal en Alemania y en el incremento del gasto en defensa en toda Europa. Sin embargo, advierte de que no será fácil consolidar una recuperación sólida en 2026 si no se materializa ese impulso.
En resumen, la industria europea cierra el año con más sombras que luces: actividad débil, pedidos a la baja y empleo ajustándose, pero con un cierto optimismo de fondo que apunta a que 2026 podría ser, al menos, un año de transición. La clave estará en si las políticas fiscales y la demanda global consiguen convertir esa esperanza en crecimiento real.