"La inflación está dejando de ser un problema coyuntural"

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Capitalbolsa | 12 jun, 2026 16:30
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Puntos clave
  • Avanza Previsión advierte de que la inflación está mostrando una persistencia mayor de la esperada.
  • La estabilidad del IPC general en el 3,2% no oculta el repunte de la subyacente hasta el 3,0%.
  • El principal riesgo no sería una nueva crisis inflacionista, sino acostumbrarse a convivir con una inflación demasiado alta.

La inflación vuelve a dejar una lectura incómoda para consumidores, empresas e inversores. Sergio Mensaque, responsable de Inversiones de Avanza Previsión, considera que los últimos datos muestran que el proceso de desinflación ha perdido fuerza y que el problema empieza a ser más persistente de lo que se anticipaba hace apenas unos meses.

El IPC general se mantuvo en mayo en el 3,2% por segundo mes consecutivo. A primera vista, esta estabilidad podría interpretarse como una señal de resistencia económica, pero también refleja que la inflación se ha quedado anclada en una zona todavía demasiado elevada.

La subyacente vuelve a preocupar

El dato más delicado llega por la inflación subyacente, que repunta hasta el 3,0%. Este indicador, al excluir los elementos más volátiles, muestra que las presiones de fondo siguen presentes en numerosos segmentos de la economía.

A ello se suma el avance del IPCA hasta el 3,6%, una evolución que dificulta el regreso a un entorno de estabilidad de precios compatible con el crecimiento económico y con la recuperación del poder adquisitivo de los hogares.

La inflación no parece estar entrando en una nueva fase explosiva, pero tampoco está bajando al ritmo necesario para dar tranquilidad a los bancos centrales y a los mercados.

Una narrativa de normalización cada vez menos clara

Durante buena parte del último año, el mercado ha trabajado con la idea de una inflación en descenso y un ciclo de relajación monetaria relativamente previsible. Sin embargo, los datos recientes empiezan a cuestionar esa hipótesis.

Para Mensaque, el problema no es que la inflación esté fuera de control, sino que se mantiene en un nivel incómodo: demasiado alta para ignorarla, demasiado baja para provocar una reacción contundente y suficientemente persistente como para erosionar poco a poco el ahorro, las rentabilidades reales y la confianza económica.

El riesgo de acostumbrarse a la inflación

El verdadero riesgo para los próximos trimestres podría no ser una nueva subida brusca de los precios, sino que hogares, empresas e inversores terminen aceptando una inflación estructuralmente superior al objetivo del 2%.

Ese escenario obligaría a los bancos centrales a mantener una política monetaria más prudente durante más tiempo y limitaría el margen para bajadas rápidas de tipos. También complicaría la planificación de las empresas, al mantener elevados los costes salariales, financieros y operativos.

Valores y sectores más influenciados

Una inflación persistente favorece relativamente a bancos, aseguradoras, energía y compañías con capacidad de trasladar precios. En cambio, puede presionar a consumo discrecional, inmobiliario, utilities endeudadas y empresas con márgenes ajustados, porque combina costes elevados, menor poder adquisitivo y tipos potencialmente más altos durante más tiempo.

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