La Fed se verá obligada a aplicar profundos recortes de tasas en 2026, lo que impulsará el oro y debilitará al dólar.
- Según explica Félix Vezina-Poirier, la Fed podría acabar recortando tipos en 2026 más de lo que hoy descuentan mercados y banqueros centrales.
- El argumento central es un mercado laboral que pierde impulso y una economía que se enfría sin que la inflación se descontrole.
- En ese escenario, el oro suele salir beneficiado y el dólar puede tener más dificultades para actuar como refugio.
En un mercado acostumbrado a discutir si la bolsa está cara o barata, a veces se olvida lo que realmente manda: el ciclo económico y el empleo. Según expone Félix Vezina-Poirier en el medio original, la Reserva Federal podría verse obligada a aplicar recortes de tipos más profundos en 2026 si se confirma lo que ya empieza a dibujarse en los datos: crecimiento más lento, empleo perdiendo tracción e inflación contenida.
El mercado laboral se enfría: ese es el corazón del argumento
La tesis es clara: el empleo en EE. UU. sigue creciendo, pero lo hace con un impulso débil y con señales de enfriamiento por varias vías. Vezina-Poirier subraya que, aunque algunos indicadores parecen estabilizarse, otros apuntan a una relajación continua: menos renuncias, moderación de salarios y un reparto del crecimiento del empleo más concentrado en sectores defensivos, mientras los segmentos cíclicos aportan poco.
La Fed: recortes “de seguro”, pero con menos margen para apretar
Según el autor, los datos justifican los recortes preventivos ya vistos, pero al mismo tiempo estrechan la ventana para mantener una política claramente restrictiva mucho más tiempo. No se trata de que la Fed tenga que correr mañana, sino de que, si los próximos datos confirman debilidad, el banco central podría terminar recortando más de lo previsto por el mercado.
Aquí entra un punto relevante: el propio banco central suele proyectar un desempleo “tolerable” en torno a ciertos niveles. Si la realidad se le va por encima y no hay presión inflacionista, la Fed tendría argumentos para flexibilizar con más decisión.
¿La política monetaria ya es neutral? No del todo
Vezina-Poirier repasa el concepto de la tasa neutral (la famosa r-star), ese nivel de tipos que no enfría ni recalienta la economía. El problema es que no se observa directamente y las estimaciones varían bastante. Aun así, la idea que deja el análisis es que la política se acerca a la neutralidad, pero sigue siendo un freno en sectores sensibles a tipos, como vivienda, y eso encaja con la pérdida de impulso del empleo.
El relevo de Powell: ruido a corto, datos a medio plazo
También se comenta el posible relevo al frente de la Fed y el debate sobre independencia. Pero el enfoque es pragmático: a corto plazo, incluso con un perfil más “político”, el mercado mirará sobre todo a lo mismo de siempre: crecimiento, empleo e inflación. Si la economía se enfría y la inflación no se desboca, habrá margen para tipos más bajos, gobierne quien gobierne el edificio.
Implicaciones para invertir: oro fuerte, dólar más difícil
En términos de cartera, la conclusión táctica que plantea el análisis es conocida pero vigente: el oro tiende a funcionar mejor cuando el crecimiento se debilita y la Fed se vuelve más laxa. El dólar, en cambio, afronta un entorno más complejo: conviene vigilar cómo responde ante noticias negativas de crecimiento, porque esa reacción ofrecerá pistas sobre si mantiene (o no) su papel de refugio. En un mundo con shocks más frecuentes, la diversificación y las coberturas vuelven a ser parte del “kit básico” del inversor.