La Fed se enfrenta a su dilema más incómodo: inflación persistente y crecimiento que se enfría.
- La inflación medida por el PCE sigue lejos del objetivo del 2% de la Fed.
- El PIB del cuarto trimestre se revisó con fuerza a la baja y el consumo se debilitó.
- La Reserva Federal afronta un equilibrio incómodo entre inflación persistente y menor crecimiento.
Los últimos datos macroeconómicos en Estados Unidos vuelven a dejar a la Reserva Federal en una posición incómoda. Según explica Bret Kenwell, analista de Mercados de eToro en EEUU, el informe del PCE de enero y la revisión del PIB del cuarto trimestre dibujan un escenario en el que la inflación sigue mostrando resistencia, mientras la actividad económica y el empleo pierden tracción. El resultado es un entorno mucho menos favorable para pensar en recortes rápidos de tipos.
El PCE mantiene viva la presión inflacionista
Kenwell subraya que, aunque el IPC ya había mostrado una inflación persistente pero con cierta mejora gradual, el PCE manda una señal más inquietante. La inflación interanual se mantiene mucho más cerca del 3% que del objetivo del 2% que persigue la Fed. A eso se suma que el PCE subyacente interanual, el indicador preferido por el banco central estadounidense, ha repuntado por tercer mes consecutivo y vuelve a situarse por encima del 3%.
El analista de eToro añade además un matiz importante: estos datos todavía no recogen plenamente el reciente repunte de los precios de la energía. Eso implica que la presión inflacionista podría incluso intensificarse en los próximos meses si el componente energético sigue tensionado.
El mensaje de fondo es claro: la inflación no está lo bastante controlada como para que la Reserva Federal pueda relajarse, y el riesgo es que vuelva a coger fuerza justo cuando la economía empieza a enfriarse.
El PIB decepciona y el consumo pierde fuerza
La otra gran referencia del día fue la revisión del PIB estadounidense del cuarto trimestre. Según recuerda Bret Kenwell, el crecimiento se redujo con fuerza, pasando del 1,4% inicial al 0,7%. Ya la lectura preliminar había quedado por debajo de las estimaciones del mercado, pero la nueva revisión empeora todavía más la fotografía.
Lo más relevante es que el ajuste a la baja fue bastante generalizado, aunque el golpe más importante procedió del consumo personal, que representa cerca de dos tercios de la economía de EEUU. Cuando el consumo empieza a flojear, el mercado deja de hablar solo de una moderación puntual y empieza a valorar un enfriamiento más serio del ciclo.
La Fed, atrapada entre inflación y desaceleración
Para Kenwell, la combinación actual no puede ser más incómoda para la Reserva Federal. Por un lado, la inflación sigue siendo demasiado alta y podría recibir un nuevo impulso por el lado energético. Por otro, tanto el mercado laboral como el crecimiento del PIB muestran una pérdida de dinamismo cada vez más visible. En ese contexto, la Fed no tiene un camino sencillo para justificar recortes agresivos de tipos salvo que el deterioro económico se vuelva mucho más evidente.
Todo ello eleva la importancia de la próxima reunión del banco central. El mercado seguirá muy pendiente de cualquier cambio en el tono del mensaje, porque la autoridad monetaria estadounidense tendrá que gestionar un equilibrio delicado: contener una inflación que no termina de ceder sin asfixiar a una economía que empieza a dar señales más claras de fatiga.
Reflexión Capital Bolsa: el problema para la Fed es evidente: si recorta demasiado pronto, arriesga un nuevo brote inflacionista; si espera demasiado, puede agravar la desaceleración. En mercado, este tipo de entorno suele traducirse en más volatilidad, especialmente en sectores sensibles a tipos de interés, consumo y crecimiento. Conviene vigilar de cerca la reacción de la renta fija y del dólar, porque ahí puede empezar a verse antes que en la bolsa quién está imponiendo el relato: la inflación o el frenazo económico.